Jerusalén (AFP, ANSA) - El gobierno de Ariel Sharon aisló totalmente los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania tras los dos atentados suicidas que dejaron nueve muertos en la mañana de ayer. Estos hechos marcan una vez más la dinámica casi automática que impera en la región, a pesar de la primera cumbre entre Sharon y su par palestino, Abu Mazen, alias de Mahmud Abbas.
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El sector más duro del ejecutivo impulsaba una expulsión del presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat.
«Pedimos a los palestinos que adopten acciones inmediatas y decisivas para erradicar la infraestructura del terrorismo y la violencia, que causaron el trágico derramamiento de sangre de ambas partes, israelíes y palestinos, y que socava las aspiraciones del pueblo palestino», indicó por su parte una declaración del departamento de Estado norteamericano, uno de los impulsores de la «Hoja de Ruta», que registró pocos avances en la cumbre del sábado.
El primer atentado contra israelíes de ayer, que dejó ocho muertos, entre ellos el suicida, y unos 20 heridos, cuatro de ellos de gravedad. Ello fue seguido por otro ataque suicida en el mismo sector, en un control rutero, en el que sólo murió su autor palestino.
Al amanecer, un terrorista suicida hizo estallar la bomba que llevaba consigo a bordo de un colectivo en un barrio de la parte oriental de Jerusalén, anexada por Israel en 1967, matando a seis pasajeros israelíes, tres de ellos mujeres, y a un pasajero palestino, según la policía. Para las autoridades, Shlomo Aharonishki, el suicida que se inmoló en el colectivo «iba disfrazado de judío religioso y llevaba una kippa en la cabeza».
Pese a esta ola de atentados, condenada por la comunidad internacional, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, dijo estar determinado a lograr una solución política con los palestinos.
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