Brasilia - El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, criticó ayer las protestas contra su Gobierno que se realizaron la víspera en las principales ciudades del país, asociándolas a los disturbios registrados durante la dispersión de uno de los actos, en San Pablo.
Bolsonaro contraataca ante el auge de protestas y pedidos de destitución
La calle, el Congreso y el Supremo lo ponen contra las cuerdas. Se abre una investigación sobre los pedidos de coimas para la compra de vacunas.
-
Shein, bajo investigación de la UE por venta de muñecas sexuales de apariencia infantil
-
Perú: destituyen a José Jeri, el séptimo presidente en diez años
HARTAZGO. San Pablo fue uno de los epicentros de las protestas del fin de semana contra Jair Bolsonaro, realizadas en más de cien ciudades de todo Brasil.
El mandatario, que enfrenta una presión creciente por sospechas de irregularidades en la negociación de vacunas anticovid, compartió en sus redes sociales videos y fotos de un pequeño grupo que, según la policía, vandalizó una agencia bancaria y paradas de ómnibus cuando la manifestación en San Pablo, que transcurrió durante varias horas de forma pacífica, se estaba dispersando.
Las protestas en Río de Janeiro, Brasilia, otras capitales estaduales y alrededor de un centenar de ciudades de todo Brasil también transcurrieron en general de forma pacífica, en la tercera jornada de manifestaciones contra el Gobierno y en reclamo de un juicio político contra el mandatario.
“Este tipo de gente quiere volver al poder mediante un fraude”, tuiteó Bolsonaro junto a un video en el que manifestantes encapuchados se enfrentan con la policía a la entrada de una estación del metro, arrojando piedras y palos.
Según la Policía Militar (estadual) de San Pablo, un policía y un agente de seguridad del subterráneo resultaron levemente heridos.
El Supremo Tribunal Federal autorizó el viernes que la Procuración General investigue a Bolsonaro por supuestamente haber estado al tanto y no haber denunciado denuncias de irregularidades en la negociación de vacunas contra el covid-19 por parte del Ministerio de Salud.
Brasil, con 212 millones de habitantes, acumula más de 520.000 muertes por covid desde el inicio de la pandemia, según cifras oficiales.
En promedio, el país registró 1.550 fallecimientos por día en la última semana y el porcentaje de personas vacunadas con una segunda dosis ronda el 12%.
En los dos primeros meses de audiencias, la CPI –cuyo informe podría sustanciar un posible impeachment– se centró sobre todo en la demora para sellar acuerdos con las farmacéuticas para adquirir vacunas, mientras Bolsonaro impulsaba el uso de medicamentos ineficaces contra el covid-19 y criticaba las medidas de distanciamiento social.
Pero desde la semana pasada el testimonio de un funcionario del Ministerio de Salud cambió el foco de las investigaciones al declarar que en marzo sufrió una “presión atípica” para concretar una compra de tres millones de dosis de la vacuna india Covaxin que, a su entender, presentaba indicios de irregularidades, entre ellas un precio mucho mayor al pagado por Brasil por cualquier otro inmunizante.
A ese escándalo siguió otro en el cual la empresa estadounidense Davati denunció a un director de logística del Ministerio de Salud por pedirle un dólar de coima por cada vacuna AstraZeneca que fue ofrecida en forma tercerizada, en un contrato que no llegó a cumplirse.




Dejá tu comentario