1 de diciembre 2003 - 00:00

Brasil: detectan fraude por u$s 20.000 millones anuales

Rio de Janeiro (EFE, ASN) --La Contraloría General de Brasil ha detectado desvíos de fondos u otras irregularidades en 93% de los municipios, cuyas cuentas han sido fiscalizadas este año, y el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva considera que estos fraudes cuestan más de 20.000 millones de dólares anuales al país, según informó ayer el diario «O Globo».

Los fiscales y el gobierno federal señalan que cerca de 30% de los recursos que el gobierno central envía a los 5.561 municipios del país es desviado, según la versión periodística. Esto equivale a decir que las alcaldías brasileñas desvían anualmente cerca de 60.000 millones de reales (20.400 millones de dólares) de fondos públicos. Las irregularidades pueden ser mayores, pero el gobierno no tiene cómo calcularlas debido a que la Contraloría, por incapacidad técnica, tan sólo puede fiscalizar las cuentas de una minoría de municipios. Este año fueron escogidos al azar apenas 133 municipios de todo el país.

Entre las irregularidades descubiertas por los fiscales este año destacan casos como el del alcalde de una ciudad del estado de Bahía que utilizaba el dinero público para comprar Viagra. En otros casos se detectaron pagos de hoteles, concesiones de pensiones vita-licias a ex mujeres e hijos de funcionarios, entre otros numerosos y curiosos casos de fraude. Además, los fiscales han descubierto redes de corrupción que se han apoderado de hasta 50 millones de reales (unos 17 millones de dólares) en municipios como el turístico Porto Seguro, también en el estado de Bahía.

• Irregularidad

Por otra parte, el Tribunal de Cuentas de la Unión calcula que en 70% de las obras públicas se presenta algún tipo de irregularidad.

La gravedad de la situación llevó a la Contraloría a solicitar apoyo de otros órganos de fiscalización, entre ellos la Procuraduría, para extender su trabajo al mayor número posible de municipios. El gobierno de Lula planea ahora generar una «fuerza de tareas» que incluya a los organismos de control y hasta al Congreso para moralizar las administraciones municipales.

En octubre del año que viene se realizarán elecciones políticamente cruciales en los municipios brasileños, entre ellos en la poderosa ciudad de San Pablo (hoy en manos del Partido de los Trabajadores de Lula), que controla el tercer mayor presupuesto de Brasil, sólo detrás de la Unión y del estado homónimo.

«Vamos a darnos las manos y a mostrarles a Brasil y al mundo que es posible construir una democracia decente», afirmó el contralor general de Brasil, Waldir Pires, en declaraciones a «O Globo».

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