Brasil volverá a las urnas el 25 de octubre para elegir a su próximo presidente. Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), quedó primero en la votación del 4 de octubre, con el 47,03% de los votos válidos, mientras que el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), obtuvo el 45,16%. Como ninguno alcanzó más de la mitad de los sufragios, la elección se resolverá en el balotaje.
Brasil entra en la recta final hacia el balotaje: las claves de la elección entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro
La primera votación no definió al ganador y dejó a los dos candidatos más votados frente a un nuevo desafío electoral el 25 de octubre.
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Lula da Silva y Flávio Bolsonaro disputan una elección decisiva para el futuro de Brasil
El resultado de la primera vuelta dejó una diferencia de 2.224.965 votos entre ambos candidatos. Además, el 21,08% del padrón no participó de la elección, un dato que suma incertidumbre a la definición. La disputa estará atravesada por la situación económica, la polarización política y la capacidad de cada candidato para atraer nuevos votantes.
La indecisión y el ausentismo, dos factores clave para el balotaje
La cantidad de personas que no fueron a votar y de electores que todavía no decidieron a quién apoyar puede influir en el resultado final. En la primera vuelta, más de 33 millones de brasileños no concurrieron a las urnas, el nivel más alto de abstención para esa instancia desde 1998. Aunque el voto es obligatorio para buena parte de la población adulta, la participación continúa siendo un desafío para las autoridades electorales.
A este escenario se suma la indecisión. Una encuesta de Datafolha citada por Infobae registró que el 11% de los consultados todavía no había definido su voto, frente al 2% que se encontraba en esa situación durante el mismo período de la campaña de 2022. La cifra muestra que todavía existe un sector del electorado cuya decisión podría cambiar el resultado.
La dificultad para captar esos votos está relacionada con el rechazo que generan ambos candidatos en parte de la población. Algunos electores cuestionan a Lula por los casos de corrupción vinculados a su trayectoria política, mientras que otros desconfían de Flávio Bolsonaro por su cercanía con su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022.
El descontento también está vinculado con el costo de vida. El aumento de los precios, en particular de los combustibles, influye en las preocupaciones cotidianas y puede pesar en la decisión de quienes todavía no definieron su voto.
El voto evangélico y la polarización política
Otro elemento importante de la elección es el peso de los votantes evangélicos, un sector que ganó protagonismo en la política brasileña durante las últimas décadas. Flávio Bolsonaro busca consolidar el respaldo de ese electorado, mientras que Lula mantiene una base importante de apoyo en el nordeste del país, una región históricamente favorable al Partido de los Trabajadores.
Sin embargo, las preferencias electorales no dependen únicamente de la religión. La situación económica, los ingresos, las diferencias regionales y la evaluación del gobierno también influyen en el comportamiento de los votantes.
La campaña llega a su etapa final en un contexto de fuerte división política. Para imponerse el 25 de octubre, ambos candidatos deberán convencer a quienes todavía no eligieron a quién votar y, al mismo tiempo, incentivar la participación de quienes se ausentaron en la primera vuelta.




