Brasil: ex ministro Palocci podría ir diez años a prisión

Mundo

Antonio Palocci, quien como ministro de Hacienda de Luiz Inácio Lula da Silva conquistó la confianza de los mercados internacionales, ha sido acusado hoy de gravísimos delitos que pueden llevarle a pasar hasta diez años en prisión.

Las acusaciones contra Palocci fueron formalizadas por el comisario de la Policía Federal Rodrigo Carneiro Gomes, encargado de investigar la violación del secreto bancario de un humilde casero, que acabó derrumbando a quien hasta hace menos de un mes era uno de los hombres más poderosos de Brasil.

El documento entregado hoy por Carneiro Gomes a la justicia es más que contundente y acusa al ex ministro de violación de secreto bancario, prevaricación y denuncia calumniosa, delitos que sumados pueden poner a Palocci tras las rejas durante una década.

El escándalo que el pasado 27 de marzo forzó a Palocci a dimitir estalló con declaraciones de Francenildo Costa, el casero de una mansión de Brasilia, quien dijo haber visto al menos "diez o veinte" veces al entonces ministro en bacanales que antiguos colaboradores suyos hacían en esa casa.

Días antes, Palocci había negado siquiera conocer la mansión ante una comisión parlamentaria que investigaba las denuncias de que en las fiestas que se daban en esa casa, con empresarios y prostitutas entre los asistentes, se hacían turbios negocios con el Gobierno.

Después de acusar al que entonces era el ministro más influyente de Lula, la vida del casero se convirtió en un infierno.

Fue citado por la Policía, sus cuentas bancarias fueron escudriñadas en forma ilegal y hasta fue acusado de lavado de dinero.

La violación del secreto bancario de Costa fue revelada por la revista "Epoca", que publicó unas copias de los extractos con unos depósitos por unos 20.000 dólares, suma "sospechosa" para su humilde empleo.

Líderes oficialistas afirmaron entonces que esa era la "prueba" de que el guardés había sido "comprado" por la oposición para acusar al ministro, pero el escándalo por la ilegalidad que permitió obtener esos datos puso a Palocci contra la pared.

El casero demostró que el dinero le fue entregado por su padre putativo, que no le reconoce como hijo pero había decidido ayudarle a comprar un terreno, la Policía tomó cartas en el asunto y Palocci no tuvo otra opción que renunciar, pese a que Lula lo defendió a capa y espada hasta último momento.

Con su dimisión, Lula perdió al médico que, según decía, había "sacado a la economía brasileña de la Unidad de Terapia Intensiva" y que había dotado al país de la estabilidad necesaria para atraer cuantiosas inversiones y encaminarlo por la senda del crecimiento.

Además de Palocci, identificado como "autor intelectual" de la trama urdida contra el casero, la Policía Federal ha acusado de los mismos delitos al ex jefe de prensa de Hacienda Marcelo Netto y al ex presidente de la Caixa Económica Federal Jorge Mattoso.

El periodista es sospechoso de haber entregado los extractos del casero a la revista "Epoca", en la que trabaja uno de sus hijos, y Matosso fue identificado como "autor material" de la violación de las cuentas.

Los coletazos del asunto han llevado a la oposición a poner en el punto de mira al ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos, quien mañana, jueves, debe declarar ante el Congreso sobre denuncias de que intervino para tratar de salvar a Palocci.
El ex titular de Hacienda, por otro lado, también puede verse en la obligación de responder ante la justicia por otras acusaciones, relacionadas con corruptelas en la ciudad de Ribeirao Preto, de la que fue alcalde hasta principios del 2002, cuando se apartó del cargo para coordinar la campaña que llevó al poder a Lula.

Dejá tu comentario