Brasil: la denuncia por los sobornos llega al Congreso
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Luiz Inácio Lula da Silva
Hoy deberá comparecer ante el Parlamento el diputado Roberto Jefferson, presidente del Partido Laborista Brasileño (PTB), quien acusó a la cúpula del PT de sobornar a diputados durante los primeros dos años de gestión de Lula.
Sin embargo, el presidente no hizo ninguna referencia a su partido ni, en particular, a su principal ministro, el jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete), José Dirceu, que están en el ojo del huracán de los escándalos que Jefferson promete alimentar aún más hoy en el Congreso, con nuevas revelaciones.
El diputado, hasta hace diez días un fiel aliado de Lula, deberá comparecer mañana ante el Consejo de Etica de la Cámarabaja, donde enfrentará un proceso de destitución pedido por los oficialistas por haber formulado denuncias de tal gravedad sin prueba alguna.
En el PT, un partido que en la oposición denunciaba corruptelas a diestra y a siniestra, comenzaron a aparecer ayer voces que difieren de la posición de la dirección nacional, que ha acusado a Jefferson de mentir e intentar distraer la atención ante otras irregularidades que lo salpican directamente.
El senador Eduardo Suplicy, una respetada e histórica figura del PT, nadó contra la corriente y dijo que «es difícil desacreditar enteramente» a Jefferson, quien involucró también en el escándalo de los sobornos al presidente del partido, José Genoino, y al tesorero, Delubio Soares, y hasta dijo que varios ministros sabían que existían.
Según Suplicy, la falta de pruebas, que Jefferson admite, no es nada definitivo. «En justicia, los testigos son muy importantes», dijo a periodistas.
En este sentido, el diario «Folha de Sao Paulo» difundió ayer una entrevista a la diputada socialdemócrata Raquel Reixeira, quien afirmó haber recibido una propuesta de dinero de un partido de la base aliada (ver nota aparte).
• Reflejo
En la misma línea de Suplicy se ubicó la diputada María del Rosario Nunes, aspirante a la presidencia del PT en las internas que se celebrarán en octubre próximo. Según Nunes, al menos Soares y el secretario general del partido, Silvio Pereira, también acusado por Jefferson, deben apartarse de la dirección nacional hasta que se demuestre su inocencia.
El reflejo de la crisis en el gobierno, según fuentes políticas, apunta hacia una reforma ministerial que apartaría a los salpicados por denuncias y, posiblemente, también a Dirceu para que retome su plaza de diputado y se defienda en el Congreso.
En esa reforma también podrían quedar fuera del gobierno el ministro de Previsión Social, Romero Jucá, y el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, procesados ante la Justicia por otros asuntos, dijeron ayer analistas políticos citados por la prensa.
Las gestiones políticas proseguían ayer también en el Congreso, donde las bancadas oficialista y opositora seguían sin acuerdo para nombrar a los jefes de la comisión que investigará los escándalos denunciados en la empresa de Correos y el Instituto de Reaseguros. En ambos organismos estatales se investigan serias irregularidades que, paradójicamente, tienen como principal sospechoso al diputado Jefferson.
Además, los operadores del gobierno en el Poder Legislativo buscaban rearmar la base aliada para dotar a Lula del sustento político perdido en la crisis.




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