14 de junio 2005 - 00:00

Brasil: la denuncia por los sobornos llega al Congreso

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
Brasilia (EFE, AFP, ANSA, Reuters, diarios locales) -Mientras el presidente Luiz Inácio Lula da Silva volvía a prometer liderar el combate a la corrupción, Brasil vivió ayer otro día de fuerte tensión política, en vísperas de lo que algunos han calificado de « supermartes», esto es, el comienzo en el Congreso de las investigaciones sobre el escándalo en el gobernante Partido de los Trabajadores.

Hoy deberá comparecer ante el Parlamento el diputado Roberto Jefferson, presidente del Partido Laborista Brasileño (PTB), quien acusó a la cúpula del PT de sobornar a diputados durante los primeros dos años de gestión de Lula.

El jefe de Estado volvió a referirse ayer al escándalo, tras una semana de silencio absoluto sobre el asunto. En su programa quincenal de radio, Lula garantizó que «no dejará piedra sobre piedra» en su lucha contra la corrupción, atribuyó el alud de denuncias a que el gobierno «investiga como nunca» y pidió al Congreso que las investigaciones no lo distraigan de sus tareas legislativas.

Lula apeló al corazón de los oyentes. Les recordó que ha prometido «cortar la propia carne» para extirpar la corrupción y evocó a su madre.

• Demostración

«Soy hijo de una mujer que murió a los 64 años, analfabeta, y que me dijo que un hombre no puede perder el derecho a andar con la cabeza erguida», afirmó.

«Me gustaría que aprovechemos este momento para hacer lo que tiene que hacerse en Brasil, porque precisamos mostrarle a la sociedad brasileña que es posible acabar con la corrupción», afirmó Lula en su programa radial «Café con el presidente».

Sin embargo,
el presidente no hizo ninguna referencia a su partido ni, en particular, a su principal ministro, el jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete), José Dirceu, que están en el ojo del huracán de los escándalos que Jefferson promete alimentar aún más hoy en el Congreso, con nuevas revelaciones.

El diputado, hasta hace diez días un fiel aliado de Lula, deberá comparecer mañana ante el Consejo de Etica de la Cámarabaja, donde enfrentará un proceso de destitución pedido por los oficialistas por haber formulado denuncias de tal gravedad sin prueba alguna.

En el PT, un partido que en la oposición denunciaba corruptelas a diestra y a siniestra, comenzaron a aparecer ayer voces que difieren de la posición de la dirección nacional, que ha acusado a Jefferson de mentir e intentar distraer la atención ante otras irregularidades que lo salpican directamente.


El senador Eduardo Suplicy, una respetada e histórica figura del PT, nadó contra la corriente y dijo que «es difícil desacreditar enteramente» a Jefferson, quien involucró también en el escándalo de los sobornos al presidente del partido, José Genoino, y al tesorero, Delubio Soares, y hasta dijo que varios ministros sabían que existían.

Según Suplicy, la falta de pruebas, que Jefferson admite, no es nada definitivo.
«En justicia, los testigos son muy importantes», dijo a periodistas.

En este sentido, el diario «Folha de Sao Paulo» difundió ayer una entrevista a la diputada socialdemócrata
Raquel Reixeira, quien afirmó haber recibido una propuesta de dinero de un partido de la base aliada (ver nota aparte).

• Reflejo

En la misma línea de Suplicy se ubicó la diputada María del Rosario Nunes, aspirante a la presidencia del PT en las internas que se celebrarán en octubre próximo. Según Nunes, al menos Soares y el secretario general del partido, Silvio Pereira, también acusado por Jefferson, deben apartarse de la dirección nacional hasta que se demuestre su inocencia.

El reflejo de la crisis en el gobierno, según fuentes políticas, apunta hacia una reforma ministerial que apartaría a los salpicados por denuncias y, posiblemente, también a Dirceu para que retome su plaza de diputado y se defienda en el Congreso.

En esa reforma también podrían quedar fuera del gobierno el ministro de Previsión Social, Romero Jucá, y el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, procesados ante la Justicia por otros asuntos, dijeron ayer analistas políticos citados por la prensa.

Las gestiones políticas proseguían ayer también en el Congreso, donde las bancadas oficialista y opositora seguían sin acuerdo para nombrar a los jefes de la comisión que investigará los escándalos denunciados en la empresa de Correos y el Instituto de Reaseguros. En ambos organismos estatales se investigan serias irregularidades que, paradójicamente, tienen como principal sospechoso al diputado Jefferson.

Además, los operadores del gobierno en el Poder Legislativo buscaban rearmar la base aliada para dotar a Lula del sustento político perdido en la crisis.

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