Brasil mejor: dólar a 2,31 y Lula habla de reelección

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Lula da Silva hizo ayer una jugada de riesgo. Pese al escándalo de corrupción que sacude a su gobierno, que había puesto en duda la búsqueda de su reelección en octubre del año que viene, salió ayer a hablar del tema y a desafiar en duros términos a la oposición. Tomó un riesgo, porque, salvo excepciones, hasta el momento ésta había preservado su figura, limitándose a esmerilar al Partido de los Trabajadores. Ahora, al evocar la firme posibilidad de que busque un nuevo mandato,podría hacer que las críticas comiencen a concentrarse en su persona, llevando a indagaciones más profundas de la prensa y de la oposición acerca de cuándo se enteró realmente de las corruptelas y qué hizo para frenarlas. El dinero sigue fluyendo hacia los mercados brasileños desde el exterior y, en una muestra de confianza en la economía, el dólar experimentó ayer su séptima baja seguida (cerró a R$ 2,31), cotizando ahora a su menor nivel en más de tres años.

Brasilia (Reuters, EFE, ANSA) - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo ayer que si se postulara para ser reelecto como presidente «van a tener que tragarme otra vez», en un encendido discurso en el que también atacó con dureza a su antecesor en el cargo, Fernando Henrique Cardoso.

Lula, que enfrenta una aguda crisis política que por el momento no ha afectado la marcha de la economía del país, habló de la posibilidad de presentarse como candidato a la reelección, algo que se daba por descontado antes de que estallara el escándalo por denuncias de corrupción contra su Partido de los Trabajadores (PT). La crisis, sin embargo, llevó a analistas y a la prensa local a especular con la posibilidad de que Lula, primer presidente de origen obrero en la historia de Brasil, renuncie a la reelección y se concentre en salvar su actual mandato.

«Yo ya vi en los diarios a alguien decir: 'Necesitamos que el presidente Lula sangre para que llegue debilitado a la elección de 2006.Yo aún ni he dicho que soy candidato, pero hay gente que dice: 'Es necesario hacerlo sangrar para ver si llega debilitado a la elección'», agregó.

A renglón seguido indicó que, pese a que votó en contra de la legalización de la reelección presidencial, ello no significa que ahora no pueda buscarla.

• Preguntas

«Ahora me vienen con que no puedo competir. ¿Con base en qué? ¿Con miedo porque yo puedo probar que hice más que lo que ellos hicieron en ocho años?», señaló en referencia a Cardoso.

«Voy a decirles: si yo fuera candidato, con odio o sin odio, van a tener que tragarme otra vez, porque el pueblo brasileño va a querer»,
dijo Lula al hablar en Garanhuns, una localidad del estado de Pernambuco, en el pobre nordeste brasileño.

Lula, que viajó a Pernambuco, donde nació, a lanzar un plan de fortalecimiento de la agricultura familiar, ha incrementado en las últimas semanas, tras el estallido de la crisis, sus contactos con organizaciones populares.

Esta semana concurrió a un acto de un sindicato de taxistas, y la semana pasada se reunió separadamente con camioneros, metalúrgicos y obreros de la construcción, buscando reforzar su influencia entre los sectores que, según marcan las encuestas, más creen en él.

Las mismas encuestas siguen indicando que Lula, si las elecciones se produjeran en lo inmediato, ganaría la reelección ante cualquier rival en octubre de 2006.

En su discurso, el mandatario señaló que no debe su primera elección a nadie y mostró otra vez un tono desafiante, que la semana pasada incluyó ataques contra la «elite» local.
«Yo no debo mi elección al favor de nadie, yo debo mi elección al pueblo del país que creyó y votó», indicó.

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