13 de junio 2005 - 00:00

Brasil: nuevas denuncias agravan caso de corrupción

Luiz Inácio Lula da Silva atraviesa por la peor crisis de su gobierno. Su figura no ha sido mancillada por las recientes denuncias de corrupción pero sí la de algunos de sus principales allegados.
Luiz Inácio Lula da Silva atraviesa por la peor crisis de su gobierno. Su figura no ha sido mancillada por las recientes denuncias de corrupción pero sí la de algunos de sus principales allegados.
Brasilia (EFE, AFP, ANSA, Reuters, diarios locales) --Nuevas denuncias y detalles sobre el escándalo de corrupción que cerca al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva agudizaron ayer la crisis en Brasil, en vísperas de una semana crítica en la que el Congreso asumirá las riendas de una investigación que, paradójicamente, implica a varios de sus miembros.

El Partido de los Trabajadores (PT), que Lula fundó hace 25 años y del que es presidente de honor, se vio ayer obligado a desmentir nuevas acusaciones que lo ponen en el centro de un escándalo de sobornos en el Parlamento, mientras analistas surgieron que es probable que importantes figuras del gobierno, como el ministro jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete), José Dirceu, terminen siendo desplazadas.

Lula mantuvo ayer una reunión extraordinaria de gabinete para tratar el caso, dijo ayer en su sitio on line el diario «O Globo».

El presidente del Partido Laborista Brasileño (PTB), Roberto Jefferson, que el lunes pasado acusó al tesorero del PT, Delubio Soares, de pagar más de 12.000 dólares mensuales a parlamentarios para garantizar su apoyo al gobierno en el Congreso, agregó ayer nuevos detalles a sus denuncias. Lo hizo en una extensa entrevista con el diario «Folha de Sao Paulo», en la que abundó en detalles y nombres, pero en la que, al mismo tiempo, reconoció que no tiene pruebas de nada.

Cabe aclarar que el propio denunciante está sospechado de haberse beneficiado con coimas en entidades estatales, controladas por hombres de su partido.

«Si me preguntan si tengo pruebas, si fotografié o grabé, no, pero ése era un asunto cotidiano en el Congreso», dijo.

• Orígenes

Agregó a sus denuncias anteriores que el dinero para los pagos provenía «de operaciones (del PT) con el gobierno y con empresas privadas» y que llegaba-«en maletas» a Brasilia, dondeera distribuido por Soares, el publicitario Marcos Valério y el diputado José Janene, del Partido Progresista (del presidente de la Cámara de Diputados Severino Cavalcanti).

Eran «transferencias de dineroen efectivo. El dinero llegaba a Brasilia, por lo que sé, en maletas».

Jefferson reiteró que «sabían del asunto» el presidente del PT,
José Genoino, y varios ministros, entre los que citó al de Hacienda, Antonio Palocci, y a Dirceu, considerado la «mano derecha» de Lula.

En relación con Dirceu indicó que «es uno de los hombres que construyen esa caja para reparto entre diputados del PP y el PL (Partido Liberal, del vicepresidente
José Alencar)». «Inclusive ya he visto al ministro José Dirceu muy enojado (con Janene) porque éste se presentaba como operador suyo», refirió.

También aseguró a «Folha» que mañana, cuando deberá declarar sobre su denuncia ante una comisión especial del Congreso, revelará más detalles del escándalo.
«Dudo, du-do (sic), de que (Dirceu) niegue lo que estoy diciendo», dijo Jefferson. El PT, que desde el pasado lunes está a la defensiva y niega a rajatabla las acusaciones, divulgó ayer un comunicado reiterando que «adoptará todas las medidas legales» para que Jefferson responda ante la Justicia «por sus falsas acusaciones y sus irresponsables actos».

El partido en el gobierno reiteró además que Jefferson « inventa situaciones y supuestos detalles y, como siempre, no presenta una prueba y llega a confesar que no las tiene».

Pese a la falta de fundamentos, las acusaciones se multiplicaron y se fortalecieron con nuevos ingredientes.

La revista «Veja» denunció, en su último número, que en la Cámara Municipal de San Pablo los concejales eran sobornados durante la gestión de la alcaldesa del PT, Marta Suplicy, y el diario «O Globo» publicó ayer que los cargos ocupados por militantes de esa formación en el gobierno son «fuente de recursos para partidos y campañas políticas».

«Veja» dijo que tres ministros, cinco diputados y un senador de cinco diferentes partidos, entre ellos del propio PT, confesaron a cambio de permanecer en el anonimato que sabían de los sobornos. Ratificaron además las denuncias de Jefferson, en el sentido de que Soares distribuía el dinero en efectivo en las propias casas de los legisladores involucrados.

La revista incluso especuló con que, a consecuencia de esa práctica, ha habido partidos que sacaron provecho del tradicional transfuguismo parlamentario en Brasil, como el Liberal, del vicepresidente Alencar, que obtuvo 26 diputados en las elecciones legislativas hace casi tres años y ahora tiene 53. El propio partido de Jefferson también aumentó sensiblemente su número de parlamentarios y pasó de 26 a 47.

Líderes políticos citados por la prensa dicen que el soborno era moneda corriente en el Congreso, y que esa práctica no comenzó con el gobierno de Lula sino que «viene de lejos».

Otros, como el ex presidente
Fernando Henrique Cardoso, sostienen que Brasil precisa de un pacto para preservar la democracia y las instituciones pero llegando al fondo en todas las investigaciones que corren paralelas en el Congreso y la Policía.

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