Brasil: nuevas denuncias agravan caso de corrupción
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Luiz Inácio Lula da Silva atraviesa por la peor crisis de su gobierno. Su figura no ha sido mancillada por las recientes denuncias de corrupción pero sí la de algunos de sus principales allegados.
• Orígenes
Agregó a sus denuncias anteriores que el dinero para los pagos provenía «de operaciones (del PT) con el gobierno y con empresas privadas» y que llegaba-«en maletas» a Brasilia, dondeera distribuido por Soares, el publicitario Marcos Valério y el diputado José Janene, del Partido Progresista (del presidente de la Cámara de Diputados Severino Cavalcanti).
Eran «transferencias de dineroen efectivo. El dinero llegaba a Brasilia, por lo que sé, en maletas».
Jefferson reiteró que «sabían del asunto» el presidente del PT, José Genoino, y varios ministros, entre los que citó al de Hacienda, Antonio Palocci, y a Dirceu, considerado la «mano derecha» de Lula.
En relación con Dirceu indicó que «es uno de los hombres que construyen esa caja para reparto entre diputados del PP y el PL (Partido Liberal, del vicepresidente José Alencar)». «Inclusive ya he visto al ministro José Dirceu muy enojado (con Janene) porque éste se presentaba como operador suyo», refirió.
También aseguró a «Folha» que mañana, cuando deberá declarar sobre su denuncia ante una comisión especial del Congreso, revelará más detalles del escándalo. «Dudo, du-do (sic), de que (Dirceu) niegue lo que estoy diciendo», dijo Jefferson. El PT, que desde el pasado lunes está a la defensiva y niega a rajatabla las acusaciones, divulgó ayer un comunicado reiterando que «adoptará todas las medidas legales» para que Jefferson responda ante la Justicia «por sus falsas acusaciones y sus irresponsables actos».
El partido en el gobierno reiteró además que Jefferson « inventa situaciones y supuestos detalles y, como siempre, no presenta una prueba y llega a confesar que no las tiene».
Pese a la falta de fundamentos, las acusaciones se multiplicaron y se fortalecieron con nuevos ingredientes.
La revista «Veja» denunció, en su último número, que en la Cámara Municipal de San Pablo los concejales eran sobornados durante la gestión de la alcaldesa del PT, Marta Suplicy, y el diario «O Globo» publicó ayer que los cargos ocupados por militantes de esa formación en el gobierno son «fuente de recursos para partidos y campañas políticas».
«Veja» dijo que tres ministros, cinco diputados y un senador de cinco diferentes partidos, entre ellos del propio PT, confesaron a cambio de permanecer en el anonimato que sabían de los sobornos. Ratificaron además las denuncias de Jefferson, en el sentido de que Soares distribuía el dinero en efectivo en las propias casas de los legisladores involucrados.
La revista incluso especuló con que, a consecuencia de esa práctica, ha habido partidos que sacaron provecho del tradicional transfuguismo parlamentario en Brasil, como el Liberal, del vicepresidente Alencar, que obtuvo 26 diputados en las elecciones legislativas hace casi tres años y ahora tiene 53. El propio partido de Jefferson también aumentó sensiblemente su número de parlamentarios y pasó de 26 a 47.
Líderes políticos citados por la prensa dicen que el soborno era moneda corriente en el Congreso, y que esa práctica no comenzó con el gobierno de Lula sino que «viene de lejos».
Otros, como el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, sostienen que Brasil precisa de un pacto para preservar la democracia y las instituciones pero llegando al fondo en todas las investigaciones que corren paralelas en el Congreso y la Policía.




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