7 de octubre 2002 - 00:00

Brasil podría pedir u$s 63.000 millones al Fondo Monetario

Washington - Brasil podría necesitar más ayuda que los u$s 30.000 millones aprobados el mes pasado por el Fondo Monetario Internacional, aseguran analistas de calificaciones crediticias y ex estrategas económicos. «El programa actual no los protege mucho que digamos», dijo Roger Scher, el principal analista latinoamericano de Fitch Inc., quien se hallaba en Washington para asistir a una conferencia sobre inversiones. «Si Brasil no puede volver al mercado próximamente, entonces el dinero del FMI no basta.» Brasil podría necesitar que el FMI le preste hasta u$s 63.000 millones el próximo año para evitar un impago de deuda, a menos que los inversionistas vuelvan al país, dice Scher. La firma de investigaciones crediticias Creditsights Inc., de Nueva York, dijo que los niveles de exportación y las reservas de divisas muestran que la Argentina, Brasil y Turquía pueden necesitar más ayuda del FMI dentro de las próximas semanas. La moneda y los bonos de Brasil se han depreciado más de un tercio este año por el temor a que Luiz Inácio Lula Da Silva, el candidato del Partido de los Trabajadores, quien en ocasiones pasadas ha favorecido renegociar la deuda nacional, gane las elecciones presidenciales.

Aunque los Estados Unidos y otros países ricos están tratando de limitar el tamaño y la frecuencia de los rescates financieros, Brasil corre el riesgo de seguir el rumbo de su vecina Argentina hacia el impago y el desorden económico, lo cual afectaría al resto de la economía latinoamericana, dicen ciertos economistas. Añaden que esto puede socavar el compromiso de los gobernantes y los votantes de la región con el comercio libre, el gobierno limitado y la austeridad fiscal. «Si esas cosas llegaran a darse, entonces el mundo sería un lugar mucho peor», dijo John Williamson, ex economista del Banco Mundial, que acuñó el término «Consenso de Washington» hará un decenio para definir esa política económica.

•Más préstamos

El riesgo del contagio significa que el próximo gobierno de Brasil podría necesitar más préstamos para seguir practicando esa política hasta que los inversionistas recobren la confianza, dicen los analistas. Y aunque estos métodos sigan vigentes, Washington tendrá que estar dispuesto a prestar ayuda. «En el contexto de una propuesta consensuada para fortalecer las políticas, tendría sentido proveer más financiamiento al Brasil y a los mercados emergentes en general», dijo Stanley Fischer, ex primer subdirector gerente del FMI y actual vicepresidente de Citigroup Inc., el pasado fin de semana durante las asambleas del FMI y el Banco Mundial. Los estrategas brasileños y varios altos funcionarios del FMI han repetido durante las dos últimas semanas que Brasil cuenta con los medios para seguir amortizando su deuda de u$s 335.000 millones. Francisco Baker, vocero del FMI, rehusó hacer comentarios sobre la idea de que se otorgue más ayuda a Brasil. Refirió a los periodistas a los comentarios hechos por el director gerente del FMI, Horst Köhler, durante el fin de semana en el sentido de que el país no caerá en mora.

«Pase lo que pase, no le daremos la espalda a Brasil», dijo Köhler. Muchos analistas dudan que las palabras y las esperanzas basten para mantener a flote a Brasil, el decimotercer socio comercial de los Estados Unidos en importancia y la mayor economía de Sudamérica. «Brasil es uno de esos países que podrían hacer doblar la balanza de todo el mundo», dijo Peter Hakim, presidente de InterAmerican Dialogue, organismo de estudios sobre asuntos interamericanos, con sede en Washington. «El FMI no se puede limitar a arrellanarse y decir: 'Hemos hecho lo más que podemos'.»

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