Brasil rechazó posibles sanciones a Irán por su programa nuclear

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El ministro brasileño de Asuntos Exteriores, Celso Amorim, se mostró contrario a la imposición de sanciones a Irán, aunque evitó definir cuál será la postura que adoptará su país en caso de que se apruebe la propuesta en la que trabaja Estados Unidos.

En un encuentro con las agencias de prensa internacionales acreditadas en Teherán, Amorim, de visita en Irán, admitió , no obstante, que si se concretara un régimen de sanciones podría afectar al intercambio comercial bilateral entre Brasilia y Teherán.

"No voy a especular sobre eso porque es una decisión que no se ha tomado, que depende de numerosas circunstancias, incluida nuestra percepción del grado de flexibilidad que muestren las diferentes partes", explicó.

"No creo que las sanciones sean buenas para nadie... pero ya he dicho a nuestros colegas iraníes que si hay sanciones probablemente afecten a algunos acuerdos", agregó.

En este sentido, descartó que afecten a las exportaciones de alimentos, una de los sectores que mayor volumen de negocio tienen en la balanza comercial entre ambos países.

"Pero si (hay) otros sectores como el energético o infraestructuras que quizá se vean afectados, pero no sé cómo se pueden imponer sin que afecten al nivel de vida de los pobres", apostilló.

Amorim indicó que ninguna de las dos partes resultará ni vencedor ni vencido en caso de que finalmente se llegue a un acuerdo entre Irán y la comunidad internacional, y en particular Estados Unidos.

"No creo que sea una derrota (para Estados Unidos), es una derrota si no se consigue nada. Si en vez de las sanciones se llega a un acuerdo es una gran victoria, y creo que sería una victoria mejor que las sanciones, que sólo agravarían la situación", destacó.

Amorim llegó el lunes a Teherán en una visita de dos días destinada a preparar el viaje oficial que el presidente de su país, Luiz Inacio Lula da Silva, efectuará a Irán los próximos 15 y 16 de mayo.

Durante la misma, fue recibido por el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, y se reunió con otros representantes políticos.

Sin embargo, su estancia se ha visto marcada por el pulso que el régimen iraní mantiene con gran parte de la comunidad internacional a causa de las sospechas que levanta su programa nuclear.

Las grandes potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, acusan a Irán de ocultar un programa nuclear clandestino con ambiciones bélicas, lo que Teherán niega.

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