22 de abril 2008 - 00:00

Brasil ya tropezó con Lugo

Las promesas del presidente electo paraguayo, Fernando Lugo, dependen de que pueda renegociar con Brasil y la Argentina el precio de la electricidad que les vende desde Itaipú y Yacyretá. Pero Lula da Silva salió ayer mismo a cruzarlo en ese propósito, escaldado por la nacionalización del gas en Bolivia, que lo mostró impotente para frenar los avances de Evo Morales sobre Petrobras. Mientras, los colorados le pasan facturas al presidente Nicanor Duarte, quien sugirió que podría renunciar y entregar el poder a su vice.

Fernando Lugo hizo ayer jueguito junto a un grupo de niños en la puerta de su casa, en Lambaré. Las dificultades que deberá sortear en su gestión también lo obligarán a demostrar habilidad.
Fernando Lugo hizo ayer jueguito junto a un grupo de niños en la puerta de su casa, en Lambaré. Las dificultades que deberá sortear en su gestión también lo obligarán a demostrar habilidad.
Asunción (EFE) (ANSA) - En sus primeras declaraciones como presidente electo del Paraguay, Fernando Lugo ratificó ayer lo que fue un leitmotiv de su campaña: en el aspecto energético, la prioridad de su gobierno será renegociar con Brasil el tratado de administración de la hidroeléctrica Itaipú, a fin de obtener mayores beneficios por la venta de la energía producida. Pero, de inmediato, se encontró con un tajante límite llegado desde Brasilia por boca del propio Luiz Inácio Lula da Silva, quien descartó cualquier revisión de dicho acuerdo.

El tema concierne también a la Argentina, ya que el ex obispo también prometió renegociar un acuerdo similar que Paraguay mantiene con nuestro país en la central hidroeléctrica binacional Yacyretá.

Durante su campaña, Lugo se refirió largamente a la necesidad de «superar nuestros actuales diferendos con Brasil y la Argentina por los temas de Itaipú y Yacyretá». En el caso de la primera, el tratado establece que Brasil y Paraguay tienen derecho cada uno a 50% de los 14 megavatios de capacidad instalada de la hidroeléctrica construida en 1973, pero que la electricidad no usada debe ser vendida exclusivamente al otro socio, no a terceros, a un precio fijo. A Paraguay le basta con el 5% de lo producido por Itaipú para cubrir 90% de su demanda de energía, por lo que vende el resto a Brasil. Esa obligación regirá hasta 2022, cuando se prevé que Paraguay termine de pagar la deuda por la financiación de la obra que corrió por cuenta del gobierno brasileño.

  • Críticas

  • En campaña, Lugo había criticado a Brasil por pagar a Paraguay sólo 300 millones de dólares anuales por ese excedente energético, mientras que, por la venta de esa energía a los industriales de San Pablo, la empresa Eletrobras obtiene ganancias de 2.000 millones de dólares anuales.

    Lugo basa en el éxito de esa renegociación nada menos que la financiación de gran parte de su programa de gobierno, que promete «reactivación económica con generación de empleo, equidad y bienestar social».

    Cuando todavía era candidato, Lugo visitó a Lula da Silva en Brasil, y anunció que había acordado con él establecer una mesa de diálogo bilateral con una agenda que incluía el tema Itaipú. Pero ayer, tras felicitar a Lugo por su elección, el presidente del Brasil fue tajante: «En Itaipú tenemos un tratado que será mantenido». Y aunque admitió tener afinidad ideológica con Lugo, reiteró: «El tratado no cambia». Luego matizó esas declaraciones con la promesa de ayudar a Paraguay por otros medios, como la construcción de líneas de transmisión, y su canciller, Celso Amorim, habló de la posibilidad de conversar sobre el precio de la electricidad.

    Cuando visitó Brasil el 1 de abril último, Lugo agradeció al presidente brasileño el proyecto de ese país de construir una línea de alta tensión que irá de Itaipú a Asunción, a un costo de 200 millones de dólares. Pero Lula debe atender los intereses brasileños y, claro, no pesan poco los de la poderosa burguesía paulista, que ve en Lugo el fantasma de Evo Morales, una de cuyas primeras medidas fue la expropiación de los campos de Petrobras para, luego, presionar por un aumento del precio del gas que Bolivia vende a la Argentina y a Brasil.

  • Argumentos brasileños

    Por el momento, Brasil rebate los argumentos de Lugo afirmando que el valor calculado en el tratado es correcto porque asegura a la binacional el cumplimiento de sus compromisos financieros. La central acumula una deuda de casi 19.000 millones de dólares con la estatal brasileña Electrobras. El teólogo y activista de izquierda brasileño Frei Betto dijo que «Lula tiene gran simpatía por Lugo y estaría abierto a revisar el tratado» de Itaipú. Sucede que el Partido de los Trabajadores de Lula mantiene un abierto apoyo al nuevo presidente paraguayo, pero no queda claro que vaya a tener más influencia en las decisiones que tome el presidente que los industriales de San Pablo.

    Sin referirse a las polémicas, Lugo pasó buena parte del día haciendo declaraciones que fueron seguidas con atención por quienes quieren desentrañar la incógnita que representa. Despistando a quienes quieren saber si en él habita un chavista, abogó por la construcción de una «patria grande sin fronteras» en Latinoamérica. «Quiero seguir soñando con los pueblos de América latina, con los pueblos de (Rafael) Correa, de (Michelle) Bachelet, de Tabaré (Vázquez). «También con el de Evo, que nos llamó a las dos de la mañana apenas se enteró del resultado del domingo y se puso a nuestra disposición», siguió. «Lo mismo con (Cristina de) Kirchner... y con (Hugo) Chávez», dijo, sin dar pistas sobre sus afinidades.

    Además de prometer destinar a los desfavorecidos indígenas locales su primera medida de gobierno, abogó por «que se termine eso de que hay que ser colorado para trabajar como funcionario público», prometiendo un gobierno «abierto, honesto y transparente».
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