Brasil ya tropezó con Lugo
Las promesas del presidente electo paraguayo, Fernando Lugo, dependen de que pueda renegociar con Brasil y la Argentina el precio de la electricidad que les vende desde Itaipú y Yacyretá. Pero Lula da Silva salió ayer mismo a cruzarlo en ese propósito, escaldado por la nacionalización del gas en Bolivia, que lo mostró impotente para frenar los avances de Evo Morales sobre Petrobras. Mientras, los colorados le pasan facturas al presidente Nicanor Duarte, quien sugirió que podría renunciar y entregar el poder a su vice.
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Fernando Lugo hizo ayer jueguito junto a un grupo de niños en la puerta de su casa, en Lambaré. Las dificultades que deberá sortear en su gestión también lo obligarán a demostrar habilidad.
Cuando todavía era candidato, Lugo visitó a Lula da Silva en Brasil, y anunció que había acordado con él establecer una mesa de diálogo bilateral con una agenda que incluía el tema Itaipú. Pero ayer, tras felicitar a Lugo por su elección, el presidente del Brasil fue tajante: «En Itaipú tenemos un tratado que será mantenido». Y aunque admitió tener afinidad ideológica con Lugo, reiteró: «El tratado no cambia». Luego matizó esas declaraciones con la promesa de ayudar a Paraguay por otros medios, como la construcción de líneas de transmisión, y su canciller, Celso Amorim, habló de la posibilidad de conversar sobre el precio de la electricidad.
Cuando visitó Brasil el 1 de abril último, Lugo agradeció al presidente brasileño el proyecto de ese país de construir una línea de alta tensión que irá de Itaipú a Asunción, a un costo de 200 millones de dólares. Pero Lula debe atender los intereses brasileños y, claro, no pesan poco los de la poderosa burguesía paulista, que ve en Lugo el fantasma de Evo Morales, una de cuyas primeras medidas fue la expropiación de los campos de Petrobras para, luego, presionar por un aumento del precio del gas que Bolivia vende a la Argentina y a Brasil.
Por el momento, Brasil rebate los argumentos de Lugo afirmando que el valor calculado en el tratado es correcto porque asegura a la binacional el cumplimiento de sus compromisos financieros. La central acumula una deuda de casi 19.000 millones de dólares con la estatal brasileña Electrobras. El teólogo y activista de izquierda brasileño Frei Betto dijo que «Lula tiene gran simpatía por Lugo y estaría abierto a revisar el tratado» de Itaipú. Sucede que el Partido de los Trabajadores de Lula mantiene un abierto apoyo al nuevo presidente paraguayo, pero no queda claro que vaya a tener más influencia en las decisiones que tome el presidente que los industriales de San Pablo.
Sin referirse a las polémicas, Lugo pasó buena parte del día haciendo declaraciones que fueron seguidas con atención por quienes quieren desentrañar la incógnita que representa. Despistando a quienes quieren saber si en él habita un chavista, abogó por la construcción de una «patria grande sin fronteras» en Latinoamérica. «Quiero seguir soñando con los pueblos de América latina, con los pueblos de (Rafael) Correa, de (Michelle) Bachelet, de Tabaré (Vázquez). «También con el de Evo, que nos llamó a las dos de la mañana apenas se enteró del resultado del domingo y se puso a nuestra disposición», siguió. «Lo mismo con (Cristina de) Kirchner... y con (Hugo) Chávez», dijo, sin dar pistas sobre sus afinidades.
Además de prometer destinar a los desfavorecidos indígenas locales su primera medida de gobierno, abogó por «que se termine eso de que hay que ser colorado para trabajar como funcionario público», prometiendo un gobierno «abierto, honesto y transparente».




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