El "círculo rojo" afirmó que no aceptará "aventuras autoritarias"

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Brasilia - Cientos de líderes empresariales que representan a grandes bancos y empresas brasileñas publicaron ayer una carta titulada “Se respetarán las elecciones”, en la que sería una crítica a las recientes amenazas del presidente Jair Bolsonaro contra las elecciones de 2022.

“El principio de una democracia sana es que se celebren elecciones y que todos los involucrados acepten sus resultados”, decía la misiva. Bolsonaro dijo en repetidas ocasiones que si no se adopta el sistema de boletas impresas, las elecciones de 2022 no se llevarán a cabo. El miércoles, amenazó con reaccionar a una investigación del Supremo Tribunal Federal sobre su conducta “actuando más allá de la Constitución” (ver nota aparte).

Sin citar al presidente, la carta decía: “La sociedad brasileña es garante de la Constitución y no aceptará aventuras autoritarias”.

Entre los firmantes de la carta figuraban Roberto Setubal y Pedro Moreira Salles, grandes accionistas y copresidentes de Itaú, Luiza y Frederico Trajano, accionistas mayoritarios de Magazine Luiza, Pedro Passos y Guilherme Leal, accionistas de Natura, Carlos Jereissati, accionista del operador de centros comerciales Iguatemi y banqueros como el jefe de Credit Suisse en Brasil, José Olympio Ferreira y el presidente de Lazard, Jean Pierre Zarouk.

La carta también fue firmada por economistas, diplomáticos y representantes de la sociedad civil. Sus detractores afirman que Bolsonaro, tal como el expresidente estadounidense Donald Trump, está sembrando dudas en caso de que pierda en 2022. Ya ha amenazado con no aceptar el resultado si no se cambia el sistema.

Por la tarde, la agenda ultraliberal del gobierno de Bolsonaro encontraba, en cambio, apoyos de los mismos sectores que fustigan los modos institucionales del jefe del Estado. La mayoría oficialista y aliados de derecha moderada en Diputados le dieron media sanción a la venta de la empresa estatal Correos, la compañía postal más grande de América Latina que el gobierno pretende vender en abril de 2022 si es que el Senado la convierte en ley antes de fin de mes.

Para limitar cualquier riesgo de juicio político, el presidente ha fortalecido sus vínculos con el “Centrao”, un grupo de partidos conservadores que tradicionalmente cambian su apoyo en el Congreso por cargos e inversiones en sus estados o municipios. El pacto se selló la semana pasada, con el nombramiento de uno de los líderes de ese grupo, Ciro Nogueira, como ministro Jefe de la Casa Civil, una especie de jefe de gobierno en el sistema político brasileño.

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