Washington y Lisboa (AFP) - Estados Unidos dedicó las últimas horas del ultimátum de 2 días lanzado por George W. Bush a Saddam Hussein a intentar sumar nuevos aliados a la coalición de 30 países que lo apoyan públicamente en la guerra contra Irak. La frenética búsqueda de la diplomacia estadounidense dio como resultado la veña de Singapur y Portugal, que ayer aceptaron ser parte del grupo de naciones que se pronunciaron a favor de Estados Unidos, Gran Bretaña y España en el conflicto bélico. De esta manera, la coalición suma 32 países.
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La ansiedad del gobierno de Bush por obtener nuevos apoyos estriba en el fracaso diplomático sufrido por Estados Unidos en el Consejo de Seguridad, lo que, según analistas, le restó legitimidad moral a la guerra. En este sentido, vale destacar que el aporte militar de los 32 países que integran la coalición será prácticamente nulo, exceptuando a Gran Bretaña.
Ayer, poco después de que Estados Unidos nombrara a Portugal como una de las tres naciones que habían aceptado sumarse a la coalición, el presidente de ese país, Jorge Sampaio, salió personalmente a aclarar que el apoyo sería exclusivamente político. «Teniendo en cuenta la inexistencia de un mandato al respecto de Naciones Unidas, las fuerzas armadas portuguesas no participarán en el conflicto, no colaborarán. Portugal no formará parte de la coalición militar creada», dijo Sampaio.
Días atrás, el secretario de Estado, Colin Powell, había dado a conocer un listado de 30 países que habían aceptado ser identificados como miembros de la coalición que apoya a Washington en la guerra contra Irak y aseguró que había otros quince países que también le habían dado su acuerdo a Estados Unidos pero que preferían mantenerse en el anonimato por el momento.
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