Washington (Reuters, AFP) - Confiado en el seguro respaldo que le dará formalmente esta semana la Cámara de Representantes, y en el más que probable que le brindará el Senado, el presidente estadounidense George W. Bush se dirigió ayer a la opinión pública e insistió en que «el tiempo de la negación, el engaño y las demoras ha llegado a su fin. Saddam Hussein debe desarmarse por sí mismo o, en aras de la paz, encabezaremos una coalición para desarmarlo».
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En un discurso de veinte minutos difundido por televisión, el mandatario indicó que la aprobación de parte del Congreso de amplios poderes para emprender una guerra contra Irak significará una señal de unidad a la comunidad internacional. Bush afirmó: «Aprobar esta resolución no significa que la acción militar es inminente o ineludible». «La resolución les dirá a las Naciones Unidas y a todas las naciones que EE.UU. habla con una voz», agregó. Bush resaltó que la historia de Irak y su tecnología constituyen una amenaza «única».Una vez superados los obstáculos internos que representan algunas voces demócratas, partido que es mayoritario en el Senado, Estados Unidos debe afrontar la difícil tarea de convencer a los países miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, entre ellos Rusia, Francia y China, que tienen poder de veto a una ofensiva militar en nombre de la ONU.
En tanto, en Londres, el fiscal general del Reino Unido, Lord Goldmisth, advirtió junto a un grupo de abogados que una guerra angloestadounidense para cambiar un régimen político «es una medida absolutamente ilegal». Goldmisth y la procuradora general, Harriet Harman, advirtieron al premier Tony Blair que si concreta la amenaza de atacar Irak, «deberá enfrentarse ante la Corte Internacional de Justicia».
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