Bush profundiza reformas en su delegación en Irak
En amplios sectores de Bagdad siguen faltando luz y agua. Los problemas de abastecimiento no se solucionan, incluida la nafta. Con esta situación caótica y un movimiento chiíta que parece irrefrenable, el presidente George W. Bush decidió profundizar las reformas en su recién estrenada delegación en Irak. Echó a la administra-dora de la capital, Barbara Bodine, y es casi seguro que el delegado del Pentá-gono, Jay Garner, también se irá. El líder chiíta Mohammed Baker Hakim volvió a rechazar al "gobierno impuesto" en una visita a Nassiriya. En tanto, la frialdad sigue imperando en las relaciones de la Casa Blanca con otros países.
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• Misión
El «Post» cita una fuente del gobierno de EE.UU. que afirma que para finales de mes «una maquinaria muy diferente» regirá Irak. Bagdad sigue sin electricidad ni agua corriente en muchos barrios, la mayoría de los negocios sigue sin abrir por miedo a los saqueos, la delincuencia se ha disparado y se acumula la basura. En un discurso difundido en árabe, el comandante en jefe de las tropas de EE.UU. en Irak, Tommy Franks, declaró disuelto el Partido Baas, que gobernó el país durante el régimen de Saddam Hussein.
El nombramiento de Bremer parece obedecer a un intento de remediar la situación y a una victoria del Departamento de Estado, que argumentaba la necesidad de que un civil fuera quien coordinara los esfuerzos de la reconstrucción.
Según esa tesis, un mando civil facilitaría el apoyo internacional a la reconstrucción y a superar los recelos de la población iraquí.
La falta de progresos no se ha limitado a la administración interina. Las tropas estadounidenses tampoco han encontrado indicios definitivos sobre la presencia de armas de destrucción masiva en Irak, el argumento empleado por Washington para ir a la guerra.
Según «The Washington Post», el equipo de expertos de EE.UU. en armas no convencionales en Irak está frustrado ante la falta de hallazgos y espera dar por terminada su misión el mes próximo.
Hasta ahora, se dieron a conocer versiones sobre laboratorios o supuestos depósitos de armas químicas y biológicas, pero ninguna fue cierta.
El comando aliado tenía registrados 45 lugares sospechosos antes del comienzo de la guerra, y todos ya fueron requisados.



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