Washington (AFP, EFE, ANSA) - George W. Bush redobló ayer su apuesta por una Corte Suprema más conservadora y anunció sus intenciones de ubicar a John Roberts como presidente del máximo tribunal en reemplazo del fallecido William Rehnquist. Roberts fue propuesto por la Casa Blanca como miembro del tribunal, pero no fue confirmado por el Senado.
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En julio último, Bush había postulado a Roberts para el puesto que abrirá la renuncia de Sandra Day O'Connor, pero con la muerte de Rehnquist, el sábado a sus 80 años, por cáncer de tiroides, las puertas quedaron abiertas para la designación de un nuevo presidente de la Corte Suprema.
«Elegí al juez Roberts entre los juristas más brillantes del país porque tiene la inteligencia, la experiencia y el temperamento para ser un miembro excepcional de la más alta corte», declaró Bush a la prensa desde el salón oval de la Casa Blanca. «Es un hombre íntegro e imparcial», dijo Bush, acompañado por Roberts, quien se manifestó «honrado por la confianza del presidente».
«Estoyconvencido de que el Senado podrá concluir sus audiencias y confirmarlo como presidente de la Corte antes de un mes», agregó el mandatario. Bush precisó que también designaría rápidamente a un juez para ocupar la otra vacante del tribunal.
La Corte, integrada por nueve jueces designados de por vida, resuelve importantes debates sociales en EE.UU., como el derecho al aborto, los derechos de las minorías raciales o la pena de muerte, pero también sobre prerrogativas del Poder Ejecutivo como la «guerra contra el terrorismo». La elección de Roberts, un juez federal que pertenece al ala conservadora del Partido Republicano, ya suscitó muchas reacciones en los medios políticos progresistas del país, a pesar de que sus cualidades como jurista son incuestionables.
• Audiencias postergadas
Temiendo que se evite un debate político que considera esencial, en un momento en que todo el país está centrado en la tragedia provocada por el huracán Katrina, la oposición demócrata postergó un par de días el comienzo de sus audiencias de confirmación en el Senado, que deberían comenzar hoy.
«Esta nominación ciertamente refuerza la necesidad de estar seguros de que los estadounidenses y el Senado conocen bien las opiniones del juez Roberts antes que asuma el que es tal vez el segundo cargo más poderoso de Estados Unidos», dijo ayer el senador demócrata Charles Schumer.
Es la primera vez desde la administración republicana de Richard Nixon en 1971 que un presidente debe nombrar dos jueces de la Corte Suprema al mismo tiempo.
Roberts y otro eventual juez o jueza conservador podrán formar en la Corte un bloque duro junto con Clarence Thomas y Antonin Scalia, frente a los dos magistrados considerados progresistas Stephen Breyer y Ruth Bader Ginsburg y aquellos que, aunque llegaron con credenciales conservadoras, moderaron sus posiciones durante los últimos años, como David Souter, Anthony Kennedy y John Stevens.
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