Washington y Vaticano (EFE, La Vanguardia, ANSA) - El ex presidente iraquí Saddam Hussein merece la pena de muerte por los crímenes contra su pueblo, afirmó el presidente de EE.UU., George W. Bush, en una entrevista emitida anoche por la cadena estadounidense ABC. «Creo que debería recibir la pena máxima por lo que le ha hecho a su pueblo», dijo Bush, extremo que fue rechazado una vez más por el Vaticano.
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El presidente estadounidense señaló que Saddam Hussein «es un torturador, un asesino, un tirano repugnante que merece ser sometido a la justicia, a la justicia última».
El presidente estadounidense es un firme partidario de la pena de muerte y durante su época como gobernador del estado de Texas (1994-2000) dio el visto bueno a la aplicación de 152 ejecuciones. Sobre la instancia que juzgará a Sadam Hussein, Bush dijo que serán los propios iraquíes -«son capaces de celebrar un juicio por sí mismos»- quienes le juzguen bajo supervisión internacional. Tanto el secretario general de la ONU, Kofi Annan, como un portavoz del gobierno británico manifestaron que no participarán en procesos judiciales en los que se contemple la posibilidad de la pena de muerte.
• CIA
La Iglesia El Vaticano instó a que el proceso al ex presidente iraquí Saddam Hussein se desarrolle en «sedes apropiadas», según indicó el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, durante una rueda de prensa de presentación del mensaje papal para la Jornada Mun-dial de la Paz.
El purpurado, que durante 16 años fue observador de la ONU para el Vaticano, dijo en referencia a la pena de muerte: «Yo mismo en mis años en la ONU intervine en más de una ocasión contra la pena capital». «Los tribunales internacionales, como el de Ruanda o el de la ex Yugoslavia, o la Corte Penal Internacional, no prevén la pena capital». Martino amplió que sintió «pena al ver a ese hombre destruido, tratado como una vaca».
En tanto, Francia y Estados Unidos se pusieron de acuerdo en la necesidad de reducir la deuda iraquí, informó el ex secretario de Estado norteamericano James Baker, enviado especial del gobierno de Bush, confirmando lo anticipado el lunes. Lo informó luego de mantener una reunión con el presidente francés Jacques Chirac durante más de una hora en París.
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