20 de marzo 2003 - 00:00

Cajero automático complica a "marines"

A bordo del USS Bonhomme Richard en el Golfo Pérsico, 19 de marzo (Bloomberg) - JP Morgan Chase & Co., el segundo banco de Estados Unidos, tiene su lugar en la confrontación con el presidente iraquí Saddam Hussein: está a bordo de un buque de asalto anfibio de la marina estadounidense con un cajero automático.

El banco, con sede en Nueva York, lleva una red de tarjetas de débito que los marineros usan para comprar desde champú hasta cerveza Bud Light del mercado negro, esto es... cuando funciona.

Alguna de las nuevas tarjetas, que se están usando en un entorno bélico por primera vez, están perdiendo la capacidad para almacenar y gastar dinero virtual, especialmente entre marineros e infantes de marina que trabajan en cubierta cerca del radar, los helicópteros y los cazabombarderos Harrier que realizan vuelos de reconocimiento diarios sobre el sur de Irak, dicen los marineros, y JP Morgan Chase lo confirma.

«Es un verdadero inconveniente»,
comentó Emily Adams, de 21 años, encargada de pagos en altamar, refiriéndose a las tarjetas. Los marineros acuden frustrados a Adams cuando se les estropea el procesador de las tarjetas. «Entre tres y cinco veces al día algo sale mal con el chip.»

Por éste y por otros tipos de daños, como tarjetas dobladas, la dotación de unos 1.600 ocupantes del barco devuelve hasta 10 tarjetas al día. Este mes se han cambiado hasta 112 tarjetas, dijo Adams.

JP Morgan ha prometido una solución. «Se están explorando medidas para proteger las tarjetas tanto de los doblamientos excesivos que estamos viendo como de un posible daño electrónico», dijo Kristen Batteria, portavoz de JP Morgan Chase en Nueva York, en un mensaje por correo electrónico. «Las medidas incluyen portatarjetas de plástico así como cubiertas antiestáticas según especificaciones militares para protegerlas del radar y de otras interferencias electrónicas.»

•Devolución

Batteria dijo que el Bonhomme Richard ha devuelto a Chase 39 tarjetas para que las reemplace, de las que 10 habían sufrido daños por parte del portador.

«No hay nada de extraordinario aquí y el programa está funcionando con normalidad a bordo», dijo Batteria.

En el buque de 257 metros de eslora, Adams dice que Chase no tiene datos completos de las tarjetas defectuosas, que su oficina reemplaza con tarjetas provisionales.

Chase, la división de banca minorista de JP Morgan Chase,
instaló el sistema de cajeros electrónicos «Navy Cash» en el Bonhomme Richard en octubre de 2001. Es el segundo buque de guerra de Estados Unidos que ha recibido este sistema, que primero se usó en el USS Rentz, una fragata de misiles teledirigidos, de menor tamaño.

Chase ha introducido la tarjeta en siete buques y el
USS Cole será el octavo a partir del 25 de marzo, dijo Batteria. Más de 6.500 clientes participan en el programa y Chase ha emitido otras 6.331 tarjetas de visitante, principalmente para infantes de marina transportados por barcos como el Bonhomme Richard.

JP Morgan Chase, el segundo grupo financiero del mundo después de Citigroup Inc., ha sido el agente fiscal del Departamento del Tesoro estadounidense durante varios años, lo que llevó al contrato Navy Cash.

Gracias a la tarjeta, el buque no tiene que negociar con efectivo en su barbería, en máquinas expendedoras, la oficina de correos o en las dos tiendas en las que se vende detergente para lavar la ropa, calcetines, toallas, jabón, tabaco, despertadores y aperitivos como carne de ternera seca.

Los portadores pueden realizar compras a bordo con efectivo registrado en los procesadores de su tarjeta, que pueden cargar bien abonando efectivo en la oficina de pagos que lleva el programa o bien mediante una transferencia desde una cuenta bancaria en Estados Unidos, en uno de los cinco cajeros automáticos del buque.


La tarjeta también funciona como de débito MasterCard para compras en tierra o a través de Internet.

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