Carpetazos e insultos en la previa de Paraguay
Dos millones y medio de paraguayos elegirán el domingo a un nuevo presidente. Pero esta elección no es una más, ya que se dirime por primera vez la posibilidad de que el Partido Colorado deba dejar el poder tras 61 años de hegemonía. Las encuestas otorgan una ventaja al ex obispo Fernando Lugo, que lidera un frente ideológicamente muy heterogéneo. Lo siguen de cerca Lino César Oviedo, recientemente excarcelado, y la oficialista Blanca Ovelar. El coloradismo ha puesto a funcionar su poderoso aparato, y las advertencias sobre un eventual fraude y posibles hechos de violencia son omnipresentes. Argentina y Brasil deberán estar atentos al resultado: además de la salud democrática de uno de los países miembro del Mercosur está en juego la promesa de los candidatos -Lugo con especial énfasis- de encarecer las exportaciones de energía que Paraguay realiza a los dos países.
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Fernando Lugo y Lino Oviedo.
Otra alternativa a considerar como explicación para la conducta del candidato de la Alianza Patriótica para el Cambio es que sus asesores hayan aplicado la divisa de los políticos argentinos: «el que va primero en las encuestas no debate». En todo caso el resultado fue que Lugo casi estuvo más presente que si hubiera ido, ya que varias veces el conductor volvió a sacar el tema e instigó a los otros candidatos a criticarlo, alegando además que el ex obispo los culpaba de que no estén dadas las condiciones para debatir. Incluso llegó un momento en que los asesores, secretarios y prenseros de los candidatos que asistían dentro del estudio a la emisión del programa, empezaron a incomodarse ante el espectáculo de sus presidenciables obligados a referirse al gran ausente.
En todo caso, fue lo más picante de un debate en general tranquilo, en el que no hubo grandes cruces y donde los candidatos se trataron con amabilidad y hasta cierta caballerosidad con la dama, a la que el empresario Pedro Fadul llamó varias veces «mi reina» aunque para preguntarle en qué país vivieron los colorados todos estos años, ya que los discursos de «hay que» o «vamos a» no son propios de quien está gobernando.
Todo está listo entonces para la cita del domingo en las urnas. El ex obispo, que cerró su campaña con un acto público en Asunción, frente al edificio del Congreso, lidera las encuestas. Las últimas le adjudicaban una intención de voto de 34%, contra 29% de Oviedo y 28,5% de Ovelar. Pero nadie se anima a hacer pronósticos tajantes, por un lado, por lo apretado de los números y, por el otro, por el esfuerzo final del Partido Colorado en poner a jugar todo su aparato para evitar verse desalojado del poder tras 61 años de hegemonía.
Lino Oviedo, en tanto, cerró su campaña en el «Panteón de los héroes» del centro de Asunción, antes de emprender una marcha hacia el santuario de la Virgen de Caacupé, de la que es devoto. «Ante el altar de la patria, el Panteón nacional de los héroes, he firmado en este instante el acta de compromiso ante el pueblo paraguayo para la gobernabilidad de la República», dijo ante cientos de seguidores. «Este humilde compañero será ungido por el pueblo para ejercer la presidencia», afirmó con vehemencia.




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