Chávez admitió que su tratamiento puede incluir quimioterapia
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"Estoy en una segunda etapa de la enfermedad", dijo el presidente venezolano.
Chávez, en el poder desde 1999, pudo regresar de Cuba a Venezuela el 4 de julio pero necesita seguir un tratamiento médico riguroso que le obliga a limitar sus apariciones públicas y su agenda de trabajo.
"Yo tenía un tumor grande. Cuando vi esa imagen, dije: 'Dios mío'. Era casi como una pelota de beisbol", dijo el mandatario, admitiendo que al diagnosticársele el cáncer "le asaltaron los fantasmas" de la muerte.
"Cuando a uno le dicen cáncer, uno lo asocia con el fin", reconoció, explicando que perdió 14 kilogramos en el último mes. "Pero este cuerpo es más duro de lo que yo creía", celebró.
Chávez, que prevé ser candidato en las elecciones presidenciales de 2012 y lograr un tercer mandato de seis años, admitió que la enfermedad le ha ayudado admitir "errores fundamentales" y ver la vida de otra manera.
"Me siento mejor que nunca. Estamos en tiempo de resurrección (...) Este ser humano está en un proceso de renovación espiritual", dijo.
Chávez explicó que está aprendiendo a "delegar" y a dejar que sus ministros existan por sí mismos y trabajen de forma independiente.
"No me considero impresdincible. Aquí hay un proceso desatado y uno juega un rol", explicó el presidente.
Sin embargo, reiteró que está "en su cuartel de retaguardia pero comandando" a su equipo, dando a entender que sus planes políticos se mantienen.
El ministro venezolano de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro, recalcó que el presidente debe estar concentrado "en primer lugar en su sanación" pero corroboró que sigue "diariamente atento a la situación del país, del continente y del mundo".
"En la primera etapa de su plan de recuperacion él está en el más alto nivel, en el mejor de los escenarios y ustedes lo han podido comprobar", dijo a la prensa.
Chávez, un presidente carismático, hiperactivo y muy mediático, es la columna vertebral de su gobierno y de su partido, donde no existen líderes de relevo.
Para sus detractores, su enfermedad puso de manifiesto el excesivo personalismo que reina en el Ejecutivo, que se vio acéfalo y paralizado ante la inesperada enfermedad del jefe de Estado.
En un inédito mea culpa, Chávez admitió que estaba matándose a sí mismo, intentando ocuparse personalmente desde los asuntos vitales del Estado hasta la reparación de una carretera.
"Estaba matándome yo mismo: comía de todo, estaba pesando más de 100 kilos, andaba con tres teléfonos prendidos, veía algo por televisión y llamaba a un ministro (...) la gente me daba papelitos pidiéndome una casa. Era una angustia permanente que no me dejaba ni respirar y la culpa era mía", concluyó.




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