30 de septiembre 2005 - 00:00

Cientos de ilegales irrumpen en enclave español: 5 muertos

El guineano Bari Sidayi, uno de los inmigrantes sin papeles heridos ayer en Ceuta. España negó ser responsable del violento episodio.
El guineano Bari Sidayi, uno de los inmigrantes sin papeles heridos ayer en Ceuta. España negó ser responsable del violento episodio.
Ceuta, España (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Cientos de africanos intentaron ayer cruzar a la fuerza la frontera entre Marruecos y el enclave español de Ceuta, lo que derivó en violentos enfrentamientos que dejaron al menos 5 muertos y numerosos heridos. A raíz de esto y de la imparable ola de inmigrantes que buscan entrar ilegalmente en España, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ordenó reforzar con tropas del ejército las fronteras de Ceuta y de su otro enclave en territorio marroquí, Melilla.

La vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, explicó que cerca de medio millar de efectivos militares reforzará la vigilancia del perímetro fronterizo de Ceuta y Melilla. La funcionaria agregó que se trata de una «presencia militar disuasiva» y que los militares actuarán con material antidisturbios y realizarán patrullas en vehículos, entre otras cuestiones.

Además, Fernández de la Vega también anunció que el Ejecutivo español aprobará hoy un plan especial de seguridad para ambas ciudades, que incluirá medidas de incremento de seguridad y abordará el problema de los centros de internación de inmigrantes ilegales.

La avalancha registrada ayer sobre la valla fronteriza en Ceuta, que fue asaltada por unos setecientos inmigrantes subsaharianos, provocó la muerte de cinco personas, confirmó Fernández de la Vega, quien precisó que dos de ellas murieron en territorio español y las otras tres, en Marruecos.

Fuentes de la investigación en España indicaron que los dos muertos aparecidos en la zona española presentaban heridas de bala de entrada y salida por disparos que sólo podían proceder de territorio marroquí, de acuerdo con los resultados provisionales de la autopsia realizada a los cuerpos.

Por su parte, fuentes sanitarias de Marruecos indicaron que los cadáveres de las personas que murieron en su país también presentaban heridas de armas de fuego, pero desconocían el origen de los disparos.

No obstante, la «Radio Nacional» de Marruecos informó que los cadáveres del lado marroquí habían recibido los impactos desde la parte española, algo en lo que coincidió la agencia oficial de ese país, «MAP».

• Testimonios

Los aspirantes a inmigrantes asaltaron la valla de Ceuta por el único lugar del perímetro fronterizo donde la altura es de 3 metros y emplearon escaleras fabricadas de forma rudimentaria. Según testimonios en el lugar durante los incidentes, tras escalar un muro -que tiene alambres de púa-, éstos entraron por un almacén hasta un puesto fronterizo español, donde se desató una verdadera batalla campal.

«Atacamos el lugar llamado Ben Yunech. Eramos muchos y nuestro ataque fue fulminante», explicó desde su cama del hospital Abderrahman Fadiga, un guineano herido.

«El ataque sorprendió a la Guardia Civil española, que rápidamente recibió refuerzos.

Lanzaron bombas lacrimógenas, y dispararon con balas de caucho y convencionales al aire», prosiguió otro de los afectados.

En una cama vecina,
Ayno Kan, un joven senegalés, fue también alcanzado por los disparos. «Varios de nosotros logramos pasar los alambres y hubo muchos heridos», aseguró. «Son inhumanos. Jamás habría pensado que los españoles podrían causar tanto dolor a los africanos.»

Este asalto a la frontera es un hecho habitual en la cercana Melilla, ciudad española también enclavada en Marruecos y en cuya frontera las fuerzas marroquíes habían abortado el miércoles un asalto masivo de unos 300 inmigrantes, dos de los cuales resultaron muertos.

• Cumbre

Estos inmigrantes llegan a España sin papeles y mientras las autoridades aclaran su situación, para su eventual deportación o admisión en el territorio español, pueden transcurrir varios meses.

Los sucesos coincidieron con la celebración en dos ciudades españolas, Córdoba y Sevilla, de una cumbre hispano-marroquí en la que participan los máximos responsables de ambos gobiernos. Precisamente desde Sevilla, el ministro del Interior marroquí,
Mustafa Sahel, informó de que su país envió mil efectivos adicionales de sus fuerzas de seguridad a las proximidades de Melilla y otros 600 cerca de Ceuta para intentar evitar las avalanchas sobre la valla fronteriza.

En el encuentro, Rodríguez Zapatero anunció que acordó con su homólogo marroquí,
Driss Jetú, la realización de una «investigación inmediata» para aclarar lo sucedido en la avalancha.

Además, «anunciaremos medidas de cooperación entre Marruecos y España, pero sobre todo con el marco regional y los países que se ven afectados por este flujo subsahariano», dijo el canciller español,
Miguel Angel Moratinos.

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