8 de octubre 2002 - 00:00

Comenzó la danza de las alianzas

Brasilia (ANSA) - Luiz Inácio Lula Da Silva y José Serra comenzaron ya las gestiones para enhebrar las alianzas con vistas al ballottage que disputarán el 27 de octubre para definir quién será el nuevo presidente de Brasil.

Con más de 39 millones de votos el domingo, para Lula el desafío es retener su caudal electoral y atraer para sí al menos parte de los 25 millones de sufragios que recibieron los también opositores Anthony Garotinho y Ciro Gomes.

Serra, que recibió la mitad de votos que el líder del Partido de los Trabajadores (PT), buscará darle mayor protagonismo al presidente Fernando Henrique Cardoso en la campaña y encolumnar detrás de su candidatura la alianza que gobernó estos ocho años.

«Lula traspasó el nivel histórico del PT, en torno de 30%, quedó al frente en todo el país y tuvo un porcentaje de votos igual que el de Cardoso en las elecciones de 1998», dijo Carlos Sarmento, analista de la Fundación Getulio Vargas.

Sin embargo, a nivel presidencial «el PT apostó todo a la primera vuelta. Eligieron un camino de alianzas y un perfil de Lula que hubiera sido correcto si ganaban el domingo», dijo el profesor André Martin, de la Universidad de San Pablo. Por caso, ayer Garotinho condicionó su apoyo a Lula a que éste rompa con los sectores de la derecha a los que se ha aliado (ver aparte).

• Nueva etapa

«No creo que el voto evangélico de Garotinho vaya con el PT, ni que tampoco lo hagan los disidentes del gobierno que en el primer turno votaron por Ciro Gomes», dijo Martin que, de todos modos, cree que «finalmente ganará Lula, pero no será un paseo».

Serra, por su parte, advirtió ya en la madrugada del lunes: «Ahora comenzamos una nueva etapa. Es una nueva elección. Serán 21 días para debatir sobre Brasil y mostrar cómo pueden ser resueltos los problemas».

Pero muchos analistas no coinciden en que el 27 se realizará una nueva elección. «El segundo turno es una continuidad del primero», afirmó
Octavio Amorim Neto, de la Universidad de Rio de Janeiro. «El 80% de los votos del domingo fue opositor», agregó Amorim Neto. «Más allá de matices, la gran parte debería ir con Lula», agregó.

Uno de los ejes de la estrategia de Serra para el ballottage será darle un mayor protagonismo a Cardoso, quien hasta la primera vuelta sólo apareció en dos de los programas televisivos de su candidato. La idea, dijeron voceros de la campaña de Serra, es colocar a los electores ante la opción de «continuar con las grandes transformaciones a partir de lo hecho en el gobierno Cardoso, o volver para atrás».

La campaña oficialista buscará ahora recuperar los votos del Partido del Frente Liberal (PFL), que después de ocho años en el gobierno de Cardoso se alejó en marzo, acusando a Serra de haber hundido la candidatura de
Roseana Sarney para imponer la propia. También irán detrás del Partido Laborista Brasileño (PTB), que respaldó a Gomes, y de los «rebeldes» del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que formalmente apoyó a Serra pero que tuvo muchos líderes regionales alineados con Lula.

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