3 de noviembre 2004 - 00:00

Cómo recuperar el ímpetu de los '90

Nueva York (ASN, ANSA, Reuters, EFE) - La economía norteamericana sufrió en los últimos años las secuelas del terrorismo internacional, que declaró la guerra a los Estados Unidos el 11 de setiembre de 2001 e impidió una rápida salida de la recesión que comenzó a esbozarse en 2000, poniendo fin a ocho años de fuerte crecimiento durante la era de Bill Clinton. Una recuperación económica todavía relativa, un déficit fiscal y comercial récord, y una escasa creación de trabajo son parte de una situación negativa cuya reversión será prioritaria para el gobierno que asumirá el próximo 20 de enero.

Mientras los estadounidenses concurrían ayer a votar, nuevos indicadores ilustraban este estado de cosas.

Por un lado, las ventas en las cadenas de tiendas del país, un indicador importante sobre la evolución del consumo, siguieron deprimidas en la última semana de octubre, lo que sembró pronósticos negativos en torno al resultado del último trimestre. Dichas ventas aumentaron 3,2% en la semana que terminó el 30 de octubre frente al mismo período del año anterior, con lo que prácticamente se mantienen estancadas (en la semana precedente, la suba interanual había sido de 3,1%).

Por otra parte, los anuncios de despidos bajaron 6% en octubre, un dato positivo, pero fueron 101.840, aún por encima de la barrera psicológica de los 100.000; esto denota la morosidad de la economía para crear puestos de trabajo. Analistas recuerdan que recién se ha recuperado 1,5 millón de los 4 millones de empleos perdidos desde la recesión de 2000-2001.

• Pérdida

En los cuatro años de gestión de George W. Bush, la clase media sufrió una caída de 7,5% en sus ingresos y una pérdida de ahorros y de activos en fondos de jubilación por la ruptura de la «burbuja» de las acciones tecnológicas.

La economía estadounidensemuestra, además, un lento crecimiento, y
en los próximos meses se harán sentir el alto costo energético y la fuerte dependencia de este país de las importaciones de petróleo, cuyo precio internacional sigue oscilando en torno de los 50 dólares por barril y no parece que vaya a bajar demasiado en el corto plazo.

Apostando a producir una vigorosa reactivación de la economía, el gobierno republicano logró hacer aprobar en el Congreso una sustancial reducción de los impuestos, sobre todo entre las corporaciones y los mayores contribuyentes a fin de estimular a los sectores con mayor capacidad de ahorro e inversión. Pero la medida no se reflejó consistentemente en el bolsillo de los contribuyentes bajos y medios, y agudizó el entonces incipiente déficit presupuestario, que al 30 de setiembre pasado cerró a un nivel récord de más de 500.000 millones de dólares, casi 5% del mayor PBI del mundo. Las corporaciones y los ricos contribuyen en Estados Unidos con 65% de los ingresos del fisco.

Con el permanente aumento del crudo también se elevó el déficit de la balanza comercial
, que en setiembre último alcanzó un nuevo récord. En 2003, el rojo del comercio estadounidense con el resto del mundo trepó a 489.400 millones de dólares. Según economistas, esto se produce a pesar de la caída del precio internacional del dólar, lo que pone en evidencia que la tecnología «made in USA» estaría perdiendo mercados por falta de desarrollo y competitividad.

• Riesgos

El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, sostuvo recientemente que la economía no está exenta de algunos riesgos, aunque crece adecuadamente, y la tasa de interés se puede situar a fin de año en 2%.

Pero con los créditos hipotecarios como una fuente de gran inyección financiera en el mercado y la suba de los intereses que apunta a cortarla, se avizora el riesgo de un aumento del costo del dinero, con la agudización del peso de las deudas que afronta el norteamericano medio, con compromisos récord en sus tarjetas de crédito.

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