27 de octubre 2005 - 00:00

Conmoción: llamó Irán a destruir a Israel

Se endurece el régimen de Teherán, ya en la mira debido a su programa nuclear. EE.UU., Francia y Alemania condenaron. Shimon Peres pidió expulsión de la ONU

El presidente de Irán, el fundamentalista Mahmud Ahmadinejad,ayer durante la conferencia en la que llamó a «borrardel mapa a Israel».
El presidente de Irán, el fundamentalista Mahmud Ahmadinejad, ayer durante la conferencia en la que llamó a «borrar del mapa a Israel».
Teherán, Jerusalén, Washington y París (AFP, EFE, Reuters, ANSA, LF) - Israel debe ser «borrado del mapa», proclamó ayer el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, desatando una ola mundial de indignadas críticas y un pedido de Israel de que Irán sea expulsado de las Naciones Unidas.

Ahmadinejad, ex alcalde de Teherán y considerado un ultraislamista, pidió que Israel sea «borrado del mapa», tal como había pregonado el ayatollah Khomeini. El presidente iraní realizó esta petición en una conferencia celebrada en la capital iraní y titulada «El mundo sin el sionismo», ante más de 4.000 estudiantes extremistas vestidos de negro que lo recibieron a los gritos de «¡ muerte a Israel!» y «¡muerte a Estados Unidos!».

Es la primera vez en mucho tiempo que un líder iraní preconiza en público la desaparición del Estado de Israel. Aunque los llamamientos de este tipo forman parte de la propaganda del régimen de Teherán, estas expresiones no fueron comunes durante los ocho años de gestión del anterior presidente, el reformista Mohammed Khatami.

• Confirmación

Para Israel y Estados Unidos las palabras de Ahmadinejad son la confirmación de que los iraníes quieren dotarse de armas nucleares bajo el argumento de desarrollar un plan atómico con fines civiles y pacíficos, tema que mantiene a la República Islámica fuertemente enfrentada con la administración Bush y la Unión Europea. La posibilidad de que el caso sea llevado al Consejo de Seguridad de la ONU y de que allí se establezcan sanciones contra Irán, ha llevado al régimen de Ahmadinejad a sugerir la posibilidad de un boicot petrolero.

Ajeno a las polémicas que sus declaraciones iban a producir en occidentales, Ahmadinejad reiteró que «la nación musulmana no permitirá a su enemigo histórico vivir en su propio corazón», ante una audiencia en la que también estaban el representante del movimiento radical palestino Hamas en Irán y los embajadores de Siria y de la Autoridad Palestina en Teherán. El presidente iraní también preconizó la unidad de los palestinos para lograr el « aniquilamiento del régimen sionista» y defendió su lucha armada.

Ex oficial de los Guardianes de la Revolución (el ejército ideológico de la revolución khomeinista), Ahmadinejad se hizo cargo de la presidencia en agosto en sustitución de Khatami. Su llegada al poder coincidió con un neto endurecimiento del régimen islámico y con una polémica internacional acerca de sus acciones pasadas, concretamente su posible participación en la toma de la embajada norteamericana en Teherán tras la revolución islamista.

La ruptura de relaciones diplomáticas con Tel Aviv fue una de las primeras acciones de la República Islámica tras su creación, en 1979.

Israel considera que dentro de unos años será el blanco del programa nuclear iraní, cuyos fines, según Teherán, son puramenteciviles. El régimen de Teherán, acusado de armar y de financiar a los movimientos radicales antiisraelíes, muestra regularmente algunos de sus misiles que llevan impresa la frase «Israel debe ser barrido del mapa».

Las reacciones internacionales a los dichos del mandatario iraní no se hicieron esperar.
Las declaraciones de Ahmadinejad «subrayan nuestras inquietudes» sobre el programa nuclear iraní, declaró el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

En tanto, el viceprimer ministro israelí, Shimon Peres, pidió en una carta pública la expulsión de Irán de las Naciones Unidas.

«Se debe presentar una petición clara y neta al secretario general de la ONU (Kofi Annan) y al Consejo de Seguridad para obtener la expulsión de Irán de la ONU», afirmó Peres en una carta abierta dirigida al primer ministro israelí, Ariel Sharon, y divulgada por su oficina.

La petición iraní es contraria «a la carta de las Naciones Unidas y equivale a un crimen contra la humanidad», afirmó Peres. «Es inconcebible que en la dirección de un país miembro de la ONU se encuentre un hombre llamando a un genocidio», agregó.

«El llamamiento del presidente iraní es más grave aún si se consideran las tentativas de Irán de desarrollar un programa nuclear y adquirir misiles de largo alcance», destacó Peres.

Pero el repudio no se agotó allí. Francia decidió convocar al embajador de Irán en París «para obtener explicaciones», anunció el jefe de la diplomacia francesa,
Philippe Doust e-Blazy. «Si esas declaraciones han sido efectivamente pronunciadas, son inaceptables. Las condeno con la mayor firmeza», destacó a través de un comunicado.

También España citó al embajador iraní, y Alemania condenó «con la mayor firmeza» las declaraciones.

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