Conmueve a Europa una panadera que se inmoló en Irak
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Muriel era panadera en el pueblo francófono belga Charleroi. Se casó con un islamista y se convirtió.
«Al principio era el chador. Más recientemente, el velo. Cuando nos veíamos, imponía sus reglas. Aunque estábamos en nuestra casa, mi marido debía comer en la cocina con Issam y las mujeres nos quedábamos en el salón», recordaba la madre. En sus últimos tiempos, vestía el burqa que la cubría de pies a cabeza, como las afganas en tiempos de los talibanes.
Esta semana se supo la identidad de una suicida en Irak gracias a un pasaporte hallado entre los restos del atentado, que sólo provocó un herido leve el 9 de noviembre entre los militares norteamericanos.
Los padres de la kamikaze sólo supieron que se trataba de Muriel el miércoles, cuando se produjo el operativo policial en su domicilio en el marco de la gran investigación destinada a desmantelar la estructura terrorista belga que la había hecho partir a Irak junto con su marido.
Catorce personas fueron detenidas en Bélgica y una en Francia durante esta redada. Entre ellas figura una pareja de Amberes (Norte) que quería partir a Irak, según «De Standaard». Seis de los catorce detenidos fueron procesados ayer.
En tanto, el marido de Muriel murió a manos de soldados estadounidenses cuando llevaba consigo un cinturón con explosivos poco después del suicidio de Muriel, según el diario de lengua holandesa «De Standaard».
Los hechos confirman la existencia de una red de reclutamiento de terroristas suicidas en Bélgica, explicó el director del servicio judicial de la capital belga, Glenn Audernaert.
Ayer, una chica de 18 años de origen ruandés que vive en Bélgica, también convertida al Islam por una relación sentimental, estaba siendo entrenada para un atentado. «Ambos iremos al paraíso», dijo que le había prometido su novio.




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