Miami y La Habana (EFE, AFP) - La decisión de Fidel Castro de prohibir la circulación del dólar en Cuba fue tomada ayer como un triunfo por la Casa Blanca, atenta al crucial mercado electoral hispano afincado en Florida. «Es una medida confiscatoria que demuestra que la política del presidente Bush está ahogando al régimen», indicó el vocero del Departamento de Estado, Adam Ereli.
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El gobierno de George W. Bush, que dispuso recientemente la restricción del envío de remesas y de viajes hacia la isla, una medida impopular entre parte de la comunidad de cubanos exiliados en Miami, calificó como «un acto desesperado» la respuesta de Castro. Los republicanos entienden que el acorralamiento del régimen despierta la adhesión de la comunidad hispana de Florida.
En tanto, la salida de circulación del dólar y su reemplazo por el peso convertible a partir del 8 de noviembre tuvo distintas interpretaciones para voceros del exilio. «No creo que en tan poco tiempo se pueda crear una crisis», dijo la directora de Asuntos Gubernamentales de la influyente Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Camila Ruiz. La decisión tiene que ver con otros asuntos internos cubanos, como «la crisis de energía, o poder recaudar dólares en una manera rápida», indicó Ruiz. El dictador cubano dispuso cobrar un impuesto de 10% para todos los cambios de dólares por pesos convertibles a partir del 8 de noviembre, con lo que, se presume, obtendrá liquidez en el corto plazo. Jaime Suchlicki, del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos de la Universidad de Miami, dijo que la decisión de Castro tiene que ver con demostrar poder tras la aparatosa caída que le costó una fractura de rodilla. Otros analistas, en cambio, concluyeron -más osados- que la medida de Castro intenta alentar el triunfo de Bush, ya que siempre le va a convenir un gobierno del republicano para victimizarse.
El voto del exilio cubano en las elecciones estadounidenses es clave porque puede desempatar la paridad que se registra en Florida entre John Kerry y Bush. La península, uno de los distritos más poblados de EE.UU., aporta 27 delegados al Colegio Electoral que tiene un total de 538 miembros.
En La Habana, los bancos reabrieron sus puertas ayer al mediodía, con colas de usuarios no muy extensas, tras adecuar su trabajo a las medidas anunciadas por el gobierno. Filas más largas se observaban en las casas de cambio.
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