Consumó Irán su desafío nuclear

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Teherán (AFP, Reuters, EFE, ANSA) - Expertos iraníes e inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) comenzaron a trabajar ayer con miras a la reanudación de actividades nucleares sensibles, después que el régimen de Teherán dio por tierra con las negociaciones internacionales y ordenó la restauración del enriquecimiento de uranio.

«Los agentes de la AIEA y nuestros expertos están trabajando, controlando las cámaras de vigilancia y procediendo a verificaciones para levantar los precintos», declaró el portavoz Alí Agha Mohammadi a la televisión estatal.

«Es un trabajo práctico y de rutina el que se está llevando a cabo, pero desde nuestro punto de vista Ispahan ya arrancó de nuevo», dijo.

El portavoz aludió al «derecho inalienable de la
República Islámica» y acusó a la Unión Europea de haber tomado la suspensión de estas actividades como si fuera un «hecho consumado».

La AIEA había advertido que antes de quitar los precintos se deben instalar «equipos de vigilancia adicionales», lo que podría hacerse la próxima semana.

Con su actitud,
Irán asumió el riesgo de romper sus negociaciones con la Unión Europea y de que su caso sea remitido ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, amenaza que ayer reiteró EE.UU.

El director general de la AIEA,
Mohamed el-Baradei, y la UE exhortaron a los iraníes a abstenerse de reanudar sus actividades y a esperar las propuestas de cooperación que Alemania, Francia y Gran Bretaña (UE3) le presentarán dentro de unos días.

El vocero reprochó a la UE una política consistente en «hacer que duren las discusiones sin el más mínimo intento de respetar sus compromisos» alcanzados en el acuerdo de París, en noviembre de 2004.

La Unión Europea negocia desde diciembre con Irán para obtener garantías de que no fabrica armas nucleares escudándose en un programa civil y consideran que lo mejor sería que renunciara definitivamente al enriquecimiento de uranio y a su paso previo, es decir, la conversión. A cambio le ofrecen una cooperación nuclear, comercial y política.

Irán había suspendido en noviembre todas sus actividades vinculadas al enriquecimiento, pero fue endureciendo su actitud con el paso de los meses, receloso de que las propuestas europeas no le reconocieran su derecho a ese respecto.

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