El clima en Río de Janeiro es de conmoción y enojo tras el megaoperativo policial que dejó al menos 119 muertos en los complejos de Alemão y Penha, en la zona norte de la ciudad.
Crece el repudio y la indignación contra el gobernador de Río de Janeiro tras la masacre en las favelas
Vecinos y familiares denunciaron abusos y responsabilizaron al gobernador Cláudio Castro luego de lo que fue el violento megaoperativo en las favelas de Río de Janeiro.
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Residentes de Río de Janeiro tildaron al gobernador Cláudio Castro de "asesino" y "terrorista".
Mientras los equipos de Defensa Civil continúan retirando cuerpos de las calles, los vecinos apuntan directamente contra el gobernador Cláudio Castro, a quien responsabilizan por lo que definen como “una masacre sin precedentes”.
Las tareas de levantamiento de cadáveres comenzaron en las primeras horas de la mañana en la zona boscosa de Vacaria, en la Sierra de la Misericordia, epicentro de los enfrentamientos. Testigos aseguran que las camionetas oficiales no dan abasto y que voluntarios y residentes utilizan autos particulares para ayudar en el traslado de los cuerpos.
Bronca y miedo entre los vecinos
En las calles de Penha, una enorme bandera con la leyenda “Cláudio Castro asesino, terrorista” refleja el ánimo de la población. El operativo, orientado a golpear a organizaciones narco, paralizó buena parte del norte carioca: se cerraron avenidas, se suspendieron transportes y más de 200 mil personas quedaron afectadas por la violencia desatada.
“Mucha tristeza, fue un genocidio, culpa de Cláudio Castro porque no tenía necesidad de llegar a ese punto”, contó Valerio, un vecino de la zona, en diálogo con C5N.
Otra residente aseguró que “hubo muchas muertes de personas inocentes” y denunció que “el gobernador entró sin autorización, fue un baño de sangre; hay familias que están sufriendo y llorando”, según recogió el mismo medio.
En medio de las críticas, Castro justificó el operativo señalando que “no se trató de una acción de seguridad pública, sino de defensa del Estado”.
“Es una guerra que trasciende los límites de lo que el Estado debería librar solo. Deberíamos contar con apoyo de las Fuerzas Armadas. Río está solo en esta guerra”, afirmó el mandatario, cercano al expresidente Jair Bolsonaro.
La ONU exigió una reforma profunda de la Policía brasileña tras la masacre en Río de Janeiro
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU reclamó al gobierno de Brasil una reforma integral y urgente de las fuerzas de seguridad, luego del violento operativo policial realizado el martes en Río de Janeiro contra el grupo criminal Comando Vermelho (CV), que terminó con al menos 119 personas muertas.
El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó su preocupación por la alta letalidad del procedimiento y por el impacto que este tipo de acciones tienen sobre las comunidades más vulnerables. “Durante décadas, la brutalidad policial en Brasil se ha naturalizado. Es necesario romper ese ciclo y alinear las operaciones de seguridad con los estándares internacionales sobre el uso de la fuerza”, advirtió.
Türk reconoció la complejidad que implica enfrentar a organizaciones criminales armadas, pero remarcó que “la respuesta del Estado no puede violar derechos fundamentales”. En ese sentido, sostuvo que toda acción policial debe regirse por los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad y no discriminación.
El funcionario de la ONU también hizo hincapié en la dimensión racial del problema, señalando que la mayoría de las víctimas de la violencia institucional en Brasil son jóvenes negros de zonas empobrecidas. “La fuerza letal solo puede emplearse cuando sea estrictamente necesaria para proteger vidas humanas o prevenir daños graves”, subrayó.
Según estimaciones de Naciones Unidas, cerca de 5.000 personas mueren cada año en Brasil por intervenciones policiales, una cifra que revela un patrón de violencia sistemática. Türk insistió en que las reformas deben ser inmediatas y que las violaciones a los derechos humanos no pueden quedar impunes.
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