Roma - En medio de una grave crisis económica y una emergencia sanitaria que no cede, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, renunció ayer a su cargo tras perder el apoyo de una parte de su coalición, y se aboca ahora a conseguir nuevos aliados para iniciar un tercer mandato.
Crisis en el peor momento: Conte busca nuevos apoyos para un tercer mandato
El dirigente, que ayer presentó su renuncia, lucha con una pandemia que ya dejó 85 mil muertes y una profunda crisis económica. Negociará con centristas e independientes.
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VOLVER A EMPEZAR. El presidente de Italia, Sergio Mattarella, y el primer ministro, Giuseppe Conte, buscan desde ayer superar una nueva crisis de gobierno.
Conte presentó su renuncia al presidente de la República, Sergio Mattarella, quien iniciará hoy mismo las consultas políticas para formar un nuevo Gobierno, indicó un comunicado oficial.
El jefe de Gobierno seguirá en funciones para encargarse “de los asuntos corrientes”, precisó el texto.
La renuncia de Conte marca el inicio de otra crisis política en Italia en plena pandemia. El jefe del Ejecutivo perdió a mediados de mes el apoyo del pequeño, pero clave, partido Italia Viva del ex primer ministro Matteo Renzi, una formación de centro que critica su gestión de la pandemia así como el gigantesco plan de más de 200.000 millones de euros de la Unión Europea para la reconstrucción del país.
El segundo gobierno de Conte, formado en septiembre de 2019 gracias a la coalición entre el Partido Democrático (centroizquierda) y el Movimiento 5 Estrellas (M5S, populista), llegó a su fin ayer después de 509 días.
Conte espera obtener apoyo de sectores independientes, de legisladores dispuestos a cambiar de lealtades y de centro.
Por su parte, la oposición ultraderechista pide que se convoquen elecciones lo antes posible, convencida de ganarlas, mientras la derecha moderada liderada por Silvio Berlusconi se ofrece para apoyar un Ejecutivo de unidad nacional que le garantice entre otras al magnate llegar a su sueño de ser presidente de la República.
El primer ministro, un abogado sin experiencia política previa, resultó ser un dirigente versátil que pudo gobernar tanto con la derecha como con la izquierda.
La decisión ahora está en manos del presidente Mattarella, árbitro de la situación, según el sistema parlamentario vigente en el país.
Un eventual tercer gobierno presidido por Conte, llamado ya por la prensa el “Conte ter”, tendría como objetivo aplicar planes clave para reactivar la tercera economía de la eurozona en momentos en que la pandemia ya que se ha cobrado 85.000 vidas.
La búsqueda del consenso resulta por ahora muy complicada y, aunque cuenta con el PD y el M5S, debe negociar con Renzi, lo que parece por ahora difícil, así como con sectores de la derecha moderada y los europeístas.
La renuncia fue decidida para evitar una humillación política hoy en el Senado, con ocasión del voto de las reformas propuestas por el ministro de Justicia, Alfonso Bonafede, uno de los líderes del M5S, y que incluía la adopción de nuevas normas para los juicios civiles y penales y limitaciones a la prescripción de causas.
Para evitar su caída la semana pasada, Conte tuvo que comparecer ante el parlamento para un voto de confianza de ambas cámaras.
El jefe del ejecutivo, que superó ampliamente la votación de la Cámara de Diputados, lo hizo, en cambio, de forma muy ajustada en el Senado y salió debilitado.
Desde la Segunda Guerra Mundial, Italia ha tenido 66 gobiernos, casi uno por año, un juego político al que está acostumbrada.



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