14 de junio 2005 - 00:00

Crisis en Filipinas

Manila - El «Watergate» de la presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, acusada por la oposición de amañar las elecciones, adquirió ayer una nueva dimensión con el envío del ejército al centro católico donde se refugia el ex agente secreto que reveló haber grabado la cinta que probaría el «pucherazo».

Los militares se sumaron así al centenar de policías que siguen apostados frente al seminario católico de San Carlos, donde el viernes buscó refugio Samuel Ong tras anunciar que posee una cinta en la que se escucha a la presidenta ordenar a un funcionario electoral que le amañara la victoria en los comicios de 2004.

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