Crisis política en Kirguistán: presidente derrocado dispuesto a renunciar, aunque con condiciones
-
Trump endurece su postura: no extenderá la tregua con Irán y sostiene el bloqueo de Ormuz
-
Grave cornada en Sevilla: un famoso torero español debió ser intervenido de urgencia
Kurmanbek Bakiyev.
"Conozco personalmente sus capacidades, sé que no son capaces de realizar una operación especial. Esta noche dormiré tranquilo", afirmó Bakiyev, refugiado en un recinto fortificado de Teiit, rodeado por 25 guardias armados con fusiles automáticos.
Durante la mañana, el derrocado jefe del Estado había reunido a unas 5.000 personas en su feudo de Jalal Abad, ante las cuales afirmó que no renunciará y defendió su gobierno. Sus detractores lo acusan de autoritarismo, corrupción y agravación de la miseria en el país.
"Mi poder no proviene de mí, sino del pueblo", afirmó. "El gobierno provisorio no es legítimo. No reconozco nada de lo que dice", insistió.
La manifestación se terminó en calma a principios de la tarde.
El gobierno provisorio acusa a Bakiyev de tratar de fomentar una rebelión desde su feudo para retomar el poder, haciendo temer a algunos una guerra civil dado que las relaciones entre el norte y el sur de Kirguistán son tradicionalmente tensas.
La estabilidad en Kirguistán es una cuestión crucial para Asia Central. Estados Unidos tiene en este país una base aérea clave para el abastecimiento de sus tropas en Afganistán. Rusia, que tiene en esta parte del mundo su zona de influencia histórica, no aprecia la presencia estadounidense.
Por otra parte, las autoridades anunciaron que el ministro del Interior del anterior gobierno, Moldomusa Kongantiyev, está vivo pero herido en un hospital de la capital, desmintiendo informaciones de la semana pasada que lo daban por muerto en los disturbios.
Kurmanbek Bakiyev fue derrocado del mismo modo en que él había depuesto en marzo de 2005 a su predecesor, Askar Akayev, al término de una revolución motivada por el autoritarismo y el creciente nepotismo de la clase dirigente.
Por su parte, la comunidad internacional se apresuró a establecer un diálogo con el gobierno provisorio de Otunbayeva. El secretario de Estado adjunto estadounidense para Asia central y meridional, Robert Blake, debe llegar el miércoles en Kirguistán.




Dejá tu comentario