Washington (ANSA) - El jefe de policía de NuevaYork, Raymond Nelly, defendió ayer la decisión de declarar el estado de alarma y de aumentar la seguridad en el subte de Manhattan por un supuesto riesgo de ataque terrorista, medida cuestionada por los responsables de seguridad nacional federales.
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«Tenemos que reaccionar de inmediato cuando tenemos informaciones precisas. No podemos esperar a tener la certeza absoluta, hicimos lo que teníamos que hacer», se defendió ayer Nelly en declaraciones a la cadena televisiva Fox. «Tomamos nuestras decisiones sobre la base de la información que recibimos del exterior», insistió.
La alarma fue cuestionada en Washington por Russ Knocke, portavoz del Departamento de Seguridad Interior, quien sostuvo que «la comunidad de inteligencia» considera que la amenaza era de «dudosa credibilidad».
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El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, había anunciado el jueves que el transporte público de la ciudad se encontraba bajo una amenaza terrorista, lo que motivó un fuerte despliegue policial en el sistema de subte que es utilizado a diario por 5 de los más de 8 millones de personas que habitan la ciudad. La prensa estadounidense publicó el viernes versiones según las cuales esas medidas de seguridad fueron adoptadas tras la detención en Irak de tres hombres, quienes advirtieron que se estaba planificando un ataque al transporte de Nueva York.
En tanto, el presidente George W. Bush, quien hace de la seguridad nacional el tema más importante de su gobierno, dijo el viernes que la alerta adoptada por las autoridades de Nueva York fue una decisión de la que Washington no participó. «Nuestro trabajo es obtener datos de inteligencia y comunicárselos a las autoridades locales, quienes deciden cuál es la respuesta necesaria», sostuvo Bush, sin aclarar si comparte o no las medidas adoptadas por Bloomberg.
El alcalde declaró el viernes que las medidas fueron adoptadas sobre la base de análisis realizados por la policía de Nueva York y el FBI, y sugirió que quizá los analistas del Departamento de Seguridad Interna sean más cautos con la información que reciben.
«Es una cuestión de vida. Nunca habrá consenso en la comunidad de inteligencia sobre cualquier asunto», añadió Bloomberg.
Tras el estado de alerta que desencadenaron las autoridades, el miedo en Nueva York a un ataque quedó en evidencia al día siguiente, cuando un pasajero del metro alertó a la policía acerca de un «frasco sospechoso» abandonado cerca de la estación Penn Station. La zona fue cerrada de inmediato, y al cabo de una hora, la policía encontró el «frasco sospechoso», que resultó ser una botella de una bebida gaseosa. En un artículo publicado ayer por «The New York Times», se atribuyen las diferencias de esta semana entre Washington y Nueva York a la última disputa de dos centros de poder.
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