Cuba: oposición denuncia muerte de disidente tras represión de policías
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Juan Wilfredo Soto tenía de 46 años.
El disidente, quien había estado preso en tres ocasiones acusado de cargos como divulgación de "propaganda enemiga", fue llevado a una estación policial, pero el jefe de la unidad, que conocía sus males de salud, "enseguida lo envió al hospital".
"Los médicos dijeron que tenían que operarlo o no podían garantizarle la vida y murió cuando ya lo iban a hacer. A la familia le dijeron que era una pancreatitis", dijo Fariñas, sicólogo de 48 años.
Fariñas, a quien el Europarlamento otorgó el Premio Sajarov 2010 tras hacer una huelga de hambre de 135 días en reclamo de la liberación de disidentes presos, precisó que Soto sufría hipertensión arterial severa, gota, diabetes e insuficiencia cardíaca y renal.
"Aunque era un hombre enfermo, condenamos la brutal golpiza propina por la policía", dijo Sánchez, quien "pidió una investigación transparente del gobierno para aclarar" la muerte de Soto.
Fariñas consideró a Soto la "primera víctima" del discurso del presidente Raúl Castro en el VI Congreso del Partido Comunista (PCC) celebrado en abril, en el que advirtió que el pueblo revolucionario no permitiría a la oposición tomar plazas y calles.
"Si no tomamos algún tipo de decisión, para que el Gobierno cambie su postura hacia los opositores pacíficos, vamos a tener que lamentar otras muertes", añadió el opositor.
El fallecimiento de Soto ocurre 15 meses después de la muerte el 23 de febrero de 2010 del preso opositor Orlando Zapata, por una huelga de hambre en demanda de mejoras carcelarias, que generó fuertes críticas internacionales y derivó en un diálogo entre el gobierno y la Iglesia Católica que llevó a la liberación de más de un centenar de presos.
Al sepelio opositor Soto en Santa Clara asistieron, además de la familia, decenas de opositores, entre ellos varios exprisioneros políticos, según Fariñas.
Las Damas de Blanco, esposas de los expresos, condenaron la "golpeadura que sufrió Soto". "Basta de represión, el gobierno tiene que entender que tenemos derecho a la expresión y a movernos libremente", dijo a Berta Soler, una de las líderes, tras la habitual caminata dominical del grupo en el barrio de Miramar.




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