17 de febrero 2008 - 00:00

Denuncian que Israel empleó bombas de racimo prohibidas en el Líbano

Israel violó el Derecho Internacional al emplear bombas de racimo estadounidenses durante su conflicto con Hizbulá en el Líbano entre julio y agosto del 2006, denunció hoy la organización Human Rights Watch (HRW).

En un informe divulgado la víspera del arranque en Nueva Zelanda de una conferencia internacional que estudiará la prohibición total de estas armas, HRW dijo que los cerca de 4,6 millones de artefactos despachados por los aviones israelíes sobre el Líbano dejaron al menos a 200 personas sin alguno de sus miembros.

Además, el Estado Mayor de Israel continuó los bombardeos durante los últimos tres días de la guerra, pese a que ya era inminente un alto el fuego.

Decenas de aldeas pobres fueron atacadas y miles de hectáreas de cultivos básicos en una economía fundamentalmente agraria como la libanesa quedaron destruidos.

HRW alertó también de que casi un millón de bombas de racimo no estallaron al tocar tierra y siguen dispersas por el sur del Líbano, donde pueden activarse en cualquier momento y herir o matar a personas inocentes.

A finales de enero, el Departamento de Estado estadounidense anunció que Israel posiblemente usó de modo ilícito bombas racimo fabricadas por Estados Unidos en áreas donde residían civiles.

El Gobierno israelí siempre ha defendido su derecho a emplear estas armas, cumpliendo en su opinión con la legislación internacional al respecto, pero HRW aseguró que de ser cierto que los artefactos eran procedentes de EEUU, debe suspenderse de forma inmediata su venta al Ejército israelí.

La principal característica de estos artefactos es que su proyectil se desprende tras el lanzamiento y libera decenas de pequeñas bombas que pueden permanecer sin explotar hasta que alguien las manipula o pisa por error.

Las Naciones Unidas han advertido de que se necesitarán varios meses para limpiar el sur de Líbano de las bombas de racimo sin estallar lanzadas por Israel durante los 34 días de su ofensiva militar contra la guerrilla chií de Hizbulá.

Al menos 19 personas murieron y 90 resultaron heridas, entre ellas varios niños, pero el saldo de víctimas mortales posterior a aquella guerra supera ya las 200, según fuentes policiales libanesas.

Representantes de más de casi 140 gobiernos asistirán a partir de mañana en Wellington (Nueva Zelanda) a la conferencia internacional que planteará la prohibición total de las bombas de racimo, a lo que todavía se resisten unos 46 países, entre ellos Israel, la India, China y Rusia.

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