Desesperado intento de Strauss-Kahn para callar a amante argentina

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Dominique Strauss-Kahn pedirá el martes a la justicia francesa la confiscación de un libro que saldrá a la venta sobre su relación en 2012 con la autora de la obra, la argentina Marcela Iacub, titulada "Bella y bestia" ("Belle et bête"), anunciaron los abogados del exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La solicitud de confiscación de este libro, que saldrá a la venta en Francia el miércoles, será objeto de una audiencia el martes. Strauss-Kahn demandó a la ensayista Marcela Iacub y a su editor Stock por "violación de la intimidad de la vida privada" y pide la inserción de un encarte en cada uno de los ejemplares de la obra, y "a título subsidiario", la confiscación del libro. En Francia, las decisiones de la justicia de decomisar un libro son muy poco frecuentes.

El exjefe del FMI y exministro de Economía y Finanzas pide también 100.000 euros en concepto de daños e intereses a Marcela Iacub y a Stock. Además, pide la misma suma al semanario Nouvel Observateur, que publicó extractos de este libro, y una publicación judicial que cubra toda la portada de ese periódico, según los abogados.

Marcela Iacub, nacida en Buenos Aires en 1964, jurista, ensayista y colaboradora del diario Libération, afirma que tuvo una relación con Strauss-Kahn entre enero y agosto de 2012.

Aunque el exministro no es jamás llamado por su nombre en esta obra, Iacub confirmó en una entrevista publicada por el Nouvel Observateur que se trata de Dominique Strauss-Kahn, aunque reconoció que el libro mezcla realidad y ficción.

En su libro, Iacub califica al personaje principal de "ser doble, mitad hombre, mitad cerdo". Sin embargo, en su opinión, el término de "cerdo" no es peyorativo, precisó la autora.

Dominique Strauss-Kahn, de 63 años, favorito durante una época a la elección presidencial de 2012 en Francia, tuvo que renunciar a su puesto en el FMI y a sus ambiciones políticas después de ser acusado en mayo de 2011 de la violación de una camarera en un hotel de Nueva York. Después de que se abandonaron los procedimientos penales, Strauss-Kahn y la camarera llegaron a un acuerdo financiero para poner fin al caso.

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