El primer ministro israelí, Ariel Sharon, dejó ayer el hospital de Jerusalén donde fue internado el domingo tras sufrir un derrame cerebral y, pálido pero sonriente, sostuvo que debe «volver rápido a trabajar».En tanto, George W. Bush le dijo por teléfono: «Necesito que estés sano. Sé cuidadoso con las comidas, empieza a hacer algo de ejercicio y a trabajar menos horas».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario