Dilma y Neves, menos agresivos en el penúltimo debate antes del balotaje
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Dilma Rousseff y Aécio Neves volvieron a enfrentarse en un debate.
Neves sostuvo que las conquistas sociales están amenazadas por la inflación en aumento, que podría superar al 6,5 por ciento anual, el techo de la meta fijada por el gobierno, de 4,5 por ciento, con tolerancia de dos puntos porcentuales hacia arriba o hacia abajo.
La presidenta brasileña, sin embargo, aseguró que la inflación "está totalmente bajo control", y acusó a su adversario de planear dictar políticas recesivas para bajar la tasa inflacionaria al tres por ciento anual, lo que "supondrá triplicar la tasa de desempleo".
Una vez más, el candidato del PSDB embistió contra las denuncias de desviación de dinero en la petrolera estatal Petrobras, denunciada a la Justicia por un ex director de la empresa y admitida este sábado por la propia Rousseff, quien prometió hacer tudo por recuperar para el Tesoro los recursos desviados.
Rousseff, por su parte, insistió en acusar a Neves de desviar más de 3.000 millones de dólares del presupuesto de salud cuando fue gobernador de Minas Gerais (entre 2003 y 2010), lo que fue negado por el candidato.
Pese a las acusaciones mutuas, el tono utilizado fue menos agresivo que el registrado en los dos debates anteriores, realizados el martes y jueves pasados, en un aparentemente cambio de estrategia por parte de los dos candidatos a una semana de la elección decisiva.
Según sondeos del Instituto Datafolha y del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE) divulgados el jueves pasado, los duros ataques de los dos primeros programas no beneficiaron a ninguno de los dos candidatos, que siguen técnicamente empatados.
Ambas encuestadoras afirman que Neves tiene actualmente un 45 por ciento de las preferencias, frente al 43 por ciento de Rousseff.
Si se excluye a los indecisos y a los que no apoyan a ninguno de los dos candidatos, Neves recibiría hoy el 51 por ciento de los votos válidos, frente al 49 por ciento de Rousseff, lo que supone un empate técnico ante el margen de error de dos puntos porcentuales, hacia arriba o hacia abajo.




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