El desgobierno que se ha apoderado de Bolivia en el último tiempo ha revertido en buena medida los logros anteriores en materia de erradicación de sembradíos de coca y de lucha contra el narcotráfico. Así, debería preocupar ahora que Evo Morales, favorito hasta ahora para las elecciones del 18 de diciembre (si es que se realizan), haga campaña prometiendo la liberación total del cultivo de hoja de coca.
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Un ejemplo citado ayer por la agencia «EFE» ilustra el peligro y la extensión que estas actividades han vuelto a alcanzar, particularmente en el departamento de Cochabamba.
Según un informe del comandante de la Fuerza Especial de la Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) de Cochabamba, Antonio Ovando, efectivos de ese organismo descubrieron en la localidad de Vilota Grande dos fábricas y varias instalaciones de maceración de la coca cuando atendían una denuncia de asesinato.
La FELCN intentó destruir las fábricas, pero los pobladores del lugar se opusieron violentamente a ello, por lo que se sospecha que, a modo de una Fuenteovejuna moderna y sin ninguna pretensión de justificación moral, todos los miembros de esta comunidad, de unas 18 familias, están comprometidos con esta actividad ilícita, explicó el informe.
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