13 de abril 2005 - 00:00

EE.UU.: la política acorrala a la ciencia

Washington - La evolución no existió nunca. El mundo fue creado por Dios exactamente como se describe en el Antiguo Testamento. A partir de ahora, los políticos -y no los científicos serán quienes definan la verdad científica. La revista «Scientific American» lo ha dejado claro en su último editorial, significativamente titulado: «Está bien, nos rendimos».

A continuación, «Scientific American» realiza una autocrítica mucho más profunda que las que hicieron «The New York Times» y «The Washington Post» cuando reconocieron a regañadientes que habían aceptado toda la información que les había pasado el Pentágono sobre las inexistentes armas de destrucción masiva de Irak. Los directores de «Scientific American» admiten que «durante décadas, hemos publicado artículos en todas las materias que apoyaban las ideas de Charles Darwin y sus compinches». Ahora, eso se ha acabado. Es, evidentemente, un ejercicio de algo de lo que los científicos -y también los estadounidensesno andan sobrados: ironía. Y también una forma de denunciar la manipulación de la ciencia por los políticos en EE.UU., en particular, los republicanos.

George Bush
considera que, en relación con la Teoría de la Evolución, «el jurado todavía no se ha pronunciado», y las guías oficiales del Cañón del Colorado señalan que una de las posibles causas de creación del fenómeno geológico fue el Diluvio Universal.

• Propuesta

El congresista del Legislativo de Florida Dennis Baxley ha presentado una propuesta de ley que, si es aprobada, dará a los estudiantes la posibilidad de denunciar en los tribunales a los profesores que demuestren en clase una actitud «izquierdista» que vaya contra «la mayoría de la población». El máximo ejemplo de esa actitud es, según Baxley, explicar la Teoría de la Evolución sin dejar claro que existen otras alternativas.

Esa alternativa a la que se refiere Baxley -y sus colegas de otros doce estados en los que se están debatiendo medidas similareses la teoría del Diseño Inteligente, según la cual el Universo fue creado, en su totalidad o en parte, directamente por un ser inteligente, es decir, Dios.

Otros han ido más lejos. El presidente del Senado, Bill Frist, diagnosticó a Terri Schiavo -la mujer en estado vegetativo que murió cuando se le privó de alimento por orden judicialbasándose en lo que había visto en televisión. Si el método utilizado es cuestionable, aun lo son más las credenciales de Frist que, pese a ser médico, dijo en televisión que el sida se transmite a través de las lágrimas.

El senador
James Inhofe ha calificado el cambio climático de «falsificación gigantesca».

La ventaja de esas teorías, como señala la revista, «es que no se dejan enredar por los detalles». Justo al contrario que la ciencia. «La culpa es de los científicos. Nos ciegan con sus fósiles. Nosotros, como directores de la revista, no tenemos por qué ser persuadidos por montañas de evidencia.»

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