El aparato colorado lucha a muerte para retener el poder
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El presidente paraguayo, Nicanor Duarte Frutos, juega a
fondo en apoyo a su candidata, Blanca Ovelar, llevando el
peso de la confrontación con la oposición y prodigándose en
actos públicos.
La oposición no se ha privado de señalar que con Ovelar presidente, otros manejarán los hilos del poder.
Casi como un Vladimir Putin sudamericano (el presidente ruso nombró a su sucesor e hizo más campaña que él), Duarte está omnipresente en estos días: no sólo porque es candidato a primer senador, sino porque evidentemente está empeñado en preservar la hegemonía, aun a riesgo de opacar a su propia candidata y darles la razón a los opositores.
Electo en 2003, Nicanor Duarte Frutos había despertado esperanzas al presentarse como un renovador. Hizo adoptar al Partido Colorado la doctrina social humanista y se puso a tono con el resto de la región rechazando el ALCA y hasta intentando un acercamiento a la Venezuela de Hugo Chávez (en parte para evitar que éste financiase a la oposición).
Su gestión no trajo mejoras significativas en el combate contra la corrupción y la pobreza, aunque Paraguay creció en los años de su mandato a un promedio de 5,5%. Pero es un crecimiento basado en la exportación de materias primas con escasa transformación (soja y carne) y que ha generado poco empleo.
Tras fracasar en el intento de reformar la Constitución para poder disputar un segundo mandato, Duarte se muestra decidido a conservar la mayor cantidad posible de resortes de poder. En 2006, logró que un fallo de la Corte lo habilitase para ejercer simultáneamente la jefatura del partido y del gobierno, contra lo establecido por la ley. Cuarenta mil paraguayos marcharon en protesta por esa decisión, en marzo de 2006. Al frente, iba Fernando Lugo, entonces todavía obispo, en lo que fue su estreno en política.
Vladimir Putin también se ha hecho designar jefe de su partido, Rusia Unida. Pero el mandatario ruso, además, hizo que su sucesor, Dimitri Medvedev, lo nombrase primer ministro, ni más ni menos. Resta ver entonces si Nicanor Duarte se animará a hacer que Blanca, en caso de triunfar, lo incluya en su gabinete.


