Las funerarias en Francia volvieron a enfrentar un colapso tras el exceso de fallecimientos por la ola de calor, el segundo en un mes. Autoridades reconocieron que no abordaron vulnerabilidades estructurales y confesaron: "Nos encontramos en una especie de distopía".
El aumento de muertos por la ola de calor en Francia desborda a las funerarias
Autoridades alegaron que se encuentran en una "distopía" sobre cómo abordar el fenómeno. La última ola mortal que vivió el país fue en 2003.
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"La región de París se vio muy gravemente afectada, estaban en crisis. Y luego se extendió hasta nosotros, en Orléans, donde nuestras instalaciones funerarias se vieron gravemente saturadas. Nos golpeó con toda su fuerza", aseguró el empresario funerario Gautier Caton.
Con casi 25 años, Caton aseguró que nunca vivió nada parecido tras verse obligado a alquilar cinco contenedores refrigerados para almacenar los cadáveres que llegaban a un ritmo hasta tres veces superior al habitual, según Reuters.
Francia vuelve a enfrentar un exceso en sus morgues por la ola de calor
Caton, quien es la quinta generación de funerarios, se incorporó unas semanas después de la infame ola de calor de 2003, que contribuyó a un exceso de casi 15.000 fallecimientos en toda Francia. Sin embargo, este año, por primera vez, sus funerarias de Orléans recibieron cuatro cadáveres procedentes de empresas desbordadas de París, a dos horas en coche.
Francia anunció 2.025 muertes en exceso durante la ola de finales de junio, cuando las máximas llegaron a los casi 44 grados, con un aumento de las muertes de casi el 65% en París y de casi el 50% en la región de Centre-Val de Loire. Estas cifras son preliminares y se basan en alrededor del 60% del total de fallecimientos y probablemente aumentarán cuando se disponga de datos más completos.
El exdirector de salud pública François Bourdillon, que cumplió el rol entre 2016 y 2019, sostuvo que el país había avanzado mucho desde la ola de calor de 2003. En esa ocasión, se creó un sistema de alerta que mitiga los efectos más letales mediante previsiones, avisos públicos y medidas de protección para los más vulnerables.
Faltan saldar las vulnerabilidades estructurales
Sin embargo, señaló que Francia había eludido abordar las vulnerabilidades estructurales en las ciudades, los hospitales, las escuelas y las residencias de ancianos y que ahora debía adoptar una estrategia plurianual, supervisada por la oficina del primer ministro, "para transformar el país con el fin de hacer frente a las epidemias de calor".
"La lección de 2003: estábamos ciegos. Ya no lo estamos, eso es seguro. Contamos con indicadores y damos la voz de alarma. La lección de 2026: bueno, no es suficiente. Nos encontramos en una especie de distopía en la que podemos hacer frente a los efectos de la ola de calor, (...) pero nos olvidamos de los problemas estructurales", sostuvo Bourdillon.



