El embajador británico en Yemen sobrevivió a un atentado suicida
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El ataque dejó un saldo de un muerto y tres heridos
El ministerio británico de Asuntos Exteriores está investigando lo ocurrido e informará en los próximos días sobre la naturaleza del ataque.
Hasta ahora, nadie se pronunció sobre la autoría del atentado, pero las primeras hipótesis apuntan a que fue obra del grupo Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQAP), cuya base se encuentra en la capital yemení y que ya ha amenazado y atacado a varias embajadas occidentales en la región.
En septiembre de 2008, dos atacantes suicidas lanzaron un atentado con bombas fuera de la fortificada Embajada de Estados Unidos en Sana, provocando la muerte de 16 personas. Por ese ataque se hizo responsable el grupo Jihad Islámica en Yemen, que los expertos creen vinculado con Al-Qaeda.
Estados Unidos y Reino Unido cerraron temporalmente sus embajadas en Yemen el pasado enero ante los temores de un posible atentado de la red terrorista Al Qaeda.
Dicha decisión fue tomada tras el fallido atentado con bomba del 25 de diciembre pasado a un avión estadounidense en vuelo de Amsterdam hacia Detroit, que fue perpetrado por el ciudadano nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab, un islamista vinculado al grupo AQAP.
El fallido atentado de diciembre pasado generó preocupaciones acerca de la inestabilidad política en Yemen y llevó a organizar una conferencia en Londres con donantes occidentales y árabes, donde se discutieron opciones para ayudar al país de la península arábiga.
Yemen, vecina del principal exportador de petróleo del mundo, Arabia Saudita, enfrenta además un conflicto social en el sur de su territorio, donde un movimiento secesionista rechaza la autoridad del presidente Ali Abdullah Saleh y se ha enfrentado recientemente con las fuerzas de seguridad.
Operativos de represión a manos del gobierno llevaron a arrestos masivos y a muertes en ambas partes del conflicto.
En febrero pasado, las autoridades de Sana concluyeron un frágil alto al fuego con los rebeldes chiítas del norte, que se quejan de ser víctimas de discriminación por parte del gobierno central, para poner fin a enfrentamientos que habían comenzado en 2004.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, participó del acuerdo de febrero, y pidió al gobierno llevar a cabo reformas y combatir la corrupción. Yemen prometió trabajar para realizar reformas y comenzar negociaciones para iniciar un programa de ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Theodore Karasik, del Instituto de Análisis Militar del Cercano Oriente y el Golfo, declaró que el ataque demuestra que Al-Qaeda sigue activo en Yemen. "Esto demuestra que Al-Qaeda no está desapareciendo y que ha estado complotando y planeando ataques en Yemen y en el extranjero. Esta es una nueva campaña de asesinatos con blancos específicos", destacó Karasik.
Las autoridades yemeníes iniciaron una investigación del hecho, tras haber acordonado la zona del atentado, según informaron fuentes de seguridad.
A pesar del ataque, las embajadas de Estados Unidos, Alemania y Francia permanecían abiertas al público.




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