14 de abril 2006 - 00:00

El gobierno de Berlusconi aceptó el triunfo de Prodi

Las acusaciones del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, sobre masivos fraudes en las elecciones legislativas del 9 y 10 de abril pasados se quedaron sin fundamento este viernes tras el anuncio oficial de que se había cometido un enorme error en el cálculo de los votos impugnados.

"En total sólo 5.266 votos han sido impugnados en las elecciones legislativas. El número de papeletas impugnadas se reduce de 43.028 a 2.131 en la Cámara de Diputados, y de 39.822 a 3.135 en el Senado de la República", indicó este viernes en un comunicado oficial el ministerio del Interior.

"El primer cálculo provisional de papeletas impugnadas fue un error material de cálculo", precisó. Las graves acusaciones de fraudes y "chanchullos" del jefe de gobierno italiano se desplomaron con los datos divulgados por el ministerio.

La ventaja de 25.000 votos en la Cámara de Diputados obtenida por la coalición de centro-izquierda, liderada por Romano Prodi, no puede cambiar numéricamente y toda esperanza de Berlusconi de dar un vuelco a los resultados parece enterrada.

La información confirma indirectamente la victoria de Prodi, quien la había proclamado el martes tras la divulgación de los datos oficiales que le concedían el triunfo por un estrecho margen en las dos cámaras del Parlamento.

Pero Berlusconi rechazó reconocer ese triunfo y pidió el recuento de los votos impugnados.

Los jueces del Tribunal de Apelaciones tuvieron que examinar los votos impugnados, que inicialmente eran 43.028 en la Cámara de Diputados y 39.822 en el Senado.

El ministerio admitió que hubo un error en el conteo "al haber sumado como papeletas impugnadas las papeletas anuladas y los votos en blanco".

Los jueces del tribunal de Apelaciones terminarán los controles de todos los votos impugnados en los próximos días y la Corte de Casación deberá ratificar el resultado, con lo que se pone punto final a la disputa.

"Hemos ganado, Berlusconi debe irse a su casa", comentó el jueves Prodi desde Bolonia, su ciudad de nacimiento, donde pasará las festividades de Semana Santa.

Berlusconi, que ha hecho todo lo posible para aferrarse al poder, comienza a sentirse solo e inclusive algunos dirigentes de su partido han corregido las acusaciones lanzadas por su líder, quien llegó a insinuar que se anule el voto en el extranjero, que terminó por conceder la victoria a Prodi en el Senado.

La posibilidad de anular las elecciones en el extranjero fue planteada este viernes por el ministro de los Italianos en el Mundo, Mirko Tremaglia, autor de la ley que autorizó el voto de unos 3 millones de italianos residentes en el extranjero, muchos de ellos hijos de emigrantes.

Tremaglia denunció "irregularidades" durante las votaciones y pidió que se repitan las elecciones en las circunscripciones en el exterior. "No veo otra solución", dijo.

"Hubo muchas irregularidades y 228.888 ciudadanos que viven en el exterior, es decir 10% de los que tienen derecho, no recibieron las papeletas electorales y no pudieron ejercer el voto", afirmó Tremaglia en el curso de una conferencia de prensa.

Más de un millón de italianos residentes en el extranjero votaron en las elecciones, 20% de ellos en Argentina, y su voto resulta determinante para la victoria en el Senado de la coalición de centro-izquierda.

Italia permanece en la incertidumbre política desde el lunes y la idea de formar una gran coalición lanzada por Berlusconi ha sido rechazada tajantemente por el centro-izquierda.

"¿Drama siniestro o farsa?", se interroga este viernes el politólogo Mario Pirani, mientras varios editoriales manifiestan su preocupación por la actitud de Berlusconi, decidido a desacreditar al gobierno entrante.

"Berlusconi camina por el filo del cuchillo", escribió el diario económico Il Sole 24 Ore y con su comportamiento tiende a meter el país "en un túnel sin fin".

"Il Cavaliere es un hombre que no se resigna fácilmente (...) y el lapso de tiempo que tenemos frente a nosotros, hasta que el nuevo presidente de la República designe al encargado de un nuevo gobierno, me parece peligroso", advirtió Valentino Parlato del diario de izquierda Il Manifesto.

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