El MI5 celebró sus 100 años con un libro que revela secretos de la historia británica
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"La defensa del reino" devela secretos del espionaje británico
El libro menciona, por ejemplo, las peripecias del agente doble español Juan Pujol García, conocido por su nombre en clave británico "GARBO", que desempeñó un papel crucial en el éxito del Desembarco de Normandía al final de la II Guerra Mundial (1939-1945).
Andrew, que describe a Pujol como "probablemente el agente doble más brillante en tiempo de guerra", revela que "GARBO" sentía un "entusiasmo quijotesco y apasionado por su trabajo" que le costó un "arrebato de celos por parte de su mujer".
"La defensa del reino" desvela también que el MI5 advirtió a Neville Chamberlain, primer ministro británico al comienzo de la II Guerra Mundial, de que Adolf Hitler era un "gilipollas", si bien el mandatario, criticado entonces por su política apaciguadora hacia el dictador nazi, hizo oídos sordos.
Otra de las confidencias de la obra indica que el MI5 elaboró un archivo secreto sobre el laborista Harold Wilson, jefe del Gobierno británico en 1964-70 y 1974-76, por sus supuestos vínculos con empresarios de Europa del Este y agentes del KGB soviético.
Sobre asuntos más actuales, el profesor Andrew admite que la agencia de contraespionaje "estuvo lenta para ver la llegada del terrorismo islámico" de la red Al Qaeda, nombre que esos servicios secretos escucharon por primera vez en 1996.
De hecho, los "defensores del reino" fracasaron estrepitosamente al no impedir los ataques contra la red de transporte de Londres del 7 de julio de 2005, los primeros atentados suicidas múltiples en Europa, que causaron 56 muertos (incluidos los cuatro autores de la matanza).
Sin embargo, el MI5 abortó en los últimos años varios complots terroristas importantes, como el plan para derribar aviones transatlánticos en pleno vuelo con bombas líquidas, que el pasado mes costó la cárcel a un grupo de musulmanes radicales británicos.
Pese a las limitaciones impuestas por el MI5, la publicación del libro demuestra el aperturismo de unos servicios secretos considerados "el último tabú de la política británica" hasta 1989, cuando una ley fijó públicamente su estatus por primera vez.
Según Stephen Lander, el MI5 sacrificó parte de su hermetismo en aras de una mayor transparencia porque, tras los atentados cometidos por Al Qaeda en EEUU el 11 de septiembre de 2001, necesita la colaboración ciudadana más que nunca.
Como parte de esa nueva política, el servicio de inteligencia lanzó en 2002 una página de Internet en la que ofrecía trabajo a candidatos "fuertes, sensibles hacia los demás y abiertos a nuevas ideas", un reclamo que sonaba más a un anuncio para un asistente social que para un agente secreto a la usanza de James Bond.
Con todo, el MI5 continúa exigiendo a sus espías máxima discreción, pues ya se sabe que "por la boca muere el pez".




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