Caracas - El opositor Juan Guaidó desafió una prohibición de salida de Venezuela para reunirse en Colombia con Mike Pompeo, jefe de la diplomacia de Estados Unidos, su principal aliado para expulsar del poder al presidente Nicolás Maduro.
El opositor Guaidó salió sin permiso de Venezuela y corre otra vez el riesgo de un arresto
Burló las prohibiciones de la Justicia chavista para participar en una cumbre hemisférica contra el terrorismo. Arrecia el conflicto por el control de la Asamblea Nacional.
-
Elecciones en Perú: candidatos de derecha se consolidan en la cima de las encuestas
-
Trump, advirtió a Irán: "El país entero podría ser destruido en una noche y esa noche podría ser este martes"
Reconocido como mandatario interino por medio centenar de países, Guaidó confirmó ayer su llegada a Colombia, donde se entrevistó por la tarde con el mandatario de ese país, Iván Duque, quien lidera junto a Washington la presión internacional contra Maduro.
“Ya en #Colombia”, escribió en Twitter el jefe del la Asamblea Nacional (legislatura unicameral) de mayoría opositora y agradeció a Duque su “apoyo a la lucha”.
“Generaremos las condiciones que nos conducirán a la libertad”, apuntó Guaidó, augurando una vuelta a Venezuela “llena de buenas noticias”.
Duque informó en la misma red social que sostendría un “encuentro de trabajo” con el opositor venezolano y anunció que coincidirían en la Cumbre Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo.
Guaidó se encontrará con Pompeo en Bogotá, donde el secretario de Estado norteamericano inició ayer una gira por Latinoamérica y el Caribe, señaló el diputado opositor Stalin González.
El legislador no precisó en lo inmediato cuándo ni por qué vía partió Guaidó, sobre quien pesa una prohibición de salida de Venezuela como parte de múltiples investigaciones penales y administrativas de las autoridades venezolanas, leales a Maduro.
Medios locales aseguraron que el jefe parlamentario cruzó clandestinamente la frontera con Colombia, que permanece cerrada desde 2015.
Pompeo adelantó que aprovechará su periplo para agradecer al presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, por la “constante condena a los abusos de Maduro”, y por acoger a quienes huyen del “régimen” de Daniel Ortega en Nicaragua, a quien considera otro de los integrantes de la “troika de la tiranía” junto con Venezuela y Cuba.
Guaidó ya había desafiado la prohibición de salir de Venezuela en febrero de 2019 tras su fracasado intento por ingresar donaciones de Estados Unidos, una estrategia con la que buscaba quebrar el crucial apoyo de los militares a Maduro, respaldado además por un sector de la población, por Rusia y por China. En esa oportunidad, el opositor visitó varios países de la región y regresó, procedente de Colombia, por el aeropuerto caraqueño de Maiquetía en medio de la expectativa sobre un posible arresto, lo que no se produjo.
Según el Gobierno de Maduro, Guaidó salió entonces con la ayuda de paramilitares y narcotraficantes colombianos, lo que él niega.
Su nuevo viaje coincide con un pico de la mayor crisis política y socioeconómica de Venezuela, que según la ONU ha obligado a emigrar a 4,5 millones de personas, especialmente hacia países como Colombia, Ecuador y Perú.
Maduro se propone llevar a cabo elecciones parlamentarias este año, con el fin de recuperar el control de la Asamblea, pero Guaidó dijo que no aceptará una “farsa”.
El opositor exige comicios presidenciales pues considera que la reelección de Maduro en 2018 fue “fraudulenta” y reclama para ello la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral.
Con 100 votos de legisladores aliados, Guaidó fue ratificado el pasado 5 de enero como jefe de la AN después de que las fuerzas de seguridad le impidieran acceder ese día al hemiciclo de sesiones y de que un opositor rival, Luis Parra, se autoproclamara presidente de la Cámara con apoyo chavista.
Desde ese cargo, el opositor se proclamó mandatario interino de Venezuela el 23 de enero de 2019. El 7 de enero último renovó en el Palacio Legislativo su juramento de cumplir con “los deberes de presidente encargado” y buscar “solución a la crisis”.
Tras fracasar en sus intentos de deponer a Maduro en 2019, asegurando haberlo “intentado todo”, la popularidad de Guaidó cayó de 63% en enero a 38,9% en diciembre, según la encuestadora Datanálisis.




Dejá tu comentario