El Papa agradeció ante miles de fieles la obra de Juan Pablo II
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Su discurso se trasladó luego a la actualidad, renovando la invitación a "no caer en las tentaciones del relativismo o de la interpretación subjetiva y selectiva de las Sagradas Escrituras".
Estas palabras reflejan sin dudas las dificultades de la catolicísima Polonia a resistir el viento del secularismo.
"No caigamos en la tentación del relativismo", reiteró, denunciando el intento en curso de parte de "personas o ambientes de falsificar la palabra de Jesús y quitar del Evangelio la verdad" según ellos "demasiado incómodas para el hombre moderno".
En un paso de la homilía que pronunció en plaza Pilsudski, frente a cientos de miles de fieles a pesar de una fuerte lluvia, Ratzinger atacó el relativismo: "se trata de crear la impresion de que todo es relativo, también la verdad de la fe dependería de la situación histórica y de la evaluación humana".
La Iglesia, frente a este fenómeno, no puede callar y "todos los cristianos -agregó- son llamados a compartir esta responsabilidad, aceptando las indicaciones autorizadas".
En abierta polémica con el filme "El código da Vinci", que habla de una descendiente de Jesús, el Papa atacó a los que quieren "falsificar la palabra de Cristo y anular las verdades del Evangelio".
Según este espíritu, todo católico debe "confrontar continuamente sus convicciones con los dictámenes del Evangelio", con el compromiso de "permanecer fiel a la palabra de Cristo, incluso cuando ésta es exigente y humanamente difícil de comprender", subrayó el pontífice.
La misa celebrada por Benedicto XVI fue cerrada con el Aleluya de Haendel.
La banda y un coro siguieron la pieza mientras Ratzinger descendía lentamente del palco para saludar al presidente de Polonia, Lech Kazcynski, mientras la multitud le brindaba un fuerte aplauso, con gritos de entusiasmo.
Por la tarde el Papa abandonará Varsovia rumbo al santuario mariano de Czestochowa, el lugar de culto católico más importante de Polonia, donde rezará ante el ícono de la Virgen Negra del monasterio de Jasna Gora, antes de reunirse con religiosos, seminaristas y representantes de diferentes movimientos católicos de Polonia.
Por la noche es esperado en Cracovia, ciudad donde Wojtyla transcurrió la mayor parte de su vida adulta y donde durante 15 años fue arzobispo, hasta su elección como pontífice en 1978.




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