29 de junio 2010 - 21:44

"El peligro más grande para la Iglesia es el mal que la contamina desde el interior"

El papa Benedicto XVI.
El papa Benedicto XVI.
El papa Benedicto XVI dijo que "el peligro más grave" para la Iglesia no deriva de las "persecuciones externas", sino del mal que la "contamina" desde el interior.

Benedicto XVI lo dijo, sin mencionar explícitamente los casos de sacerdotes pedófilos, durante una homilía pronunciada en la basílica vaticana con motivo de la festividad de los santos Pedro y Pablo.

Citando a san Pablo, el Pontífice habló de "algunos problemas de divisiones, incoherencias, infidelidades al Evangelio que amenazan seriamente a la Iglesia".

También mencionó "actitudes negativas que pertenecen al mundo y pueden contagiar a la comunidad cristiana: egoísmo, vanidad, orgullo, apego al dinero".

Benedicto XVI afirmó que "el ministerio petrino es garantía de libertad" para la Iglesia respeto a "los poderes locales, nacionales y supranacionales", refiriéndose a la imposición del palio a 38 nuevos arzobispos metropolitas durante la misa del martes.

El Papa dijo asimismo que la "plena adhesión a la verdad y a la autenticidad de la tradición" preserva al "pueblo de Dios" de "errores sobre fe y moral".

El Pontífice también habló de la división de los cristianos y la atribuyó a "la acción del maligno", a "la fuerza del pecado, que sigue operando entre los miembros de la Iglesia incluso después de la Redención".

Benedicto XVI saludó a una delegación el Patriarcado Ortodoxo de Constantinopla (Estambul), considerado el "primero entre iguales" por las iglesias autocéfalas ortodoxas, que tradicionalmente asiste en Roma a la celebración de la festividad de los santos Pedro y Pablo.

"Juntos -concluyó el Papa-, damos gracias a Dios por los progresos en las relaciones ecuménicas entre católicos y ortodoxos y renovamos el compromiso de corresponder generosamente a la gracia de Dios que nos conduce a la plena comunión".

Terminada la misa, Benedicto XVI y el metropolita ortodoxo Guennadios, miembro de la delegación del Patriarcado de Constantinopla, descendieron a las grutas vaticanas, situadas debajo de la basílica, para orar ante la tumba de San Pedro.

Dejá tu comentario

Te puede interesar