El yerno de Trump admitió contactos con rusos pero negó interferencia en la campaña
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Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump, tras hablar ante la Comisión de Inteligencia en el Senado.

Desde el primer día, el gobierno de Trump está teñido por las denuncias y rumores sobre presuntos vínculos y reuniones secretas entre sus más cercanos colaboradores de la campaña electoral y funcionarios o enviados del Kremlin para hacer una campaña sucia contra la entonces candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton.
Según explicó ante los senadores, su primer encuentro con él fue en abril de 2016, en plena campaña de primarias presidenciales, en el hotel Mayflower de la Washington, donde Trump dio un discurso sobre política exterior. Allí, el joven dijo haber conocido a Kislyak y a otros tres embajadores, quienes le hablaron durante "menos de un minuto" y "expresaron interés en crear una relación positiva" si su suegro ganaba las elecciones.
El yerno de Trump aseguró que su relación con Kislyak fue tan insignificante que ni siquiera recordaba su nombre al día siguiente de la victoria electoral de noviembre pasado, cuando la campaña republicana recibió una nota de felicitación atribuida al presidente ruso, Vladímir Putin, y quiso contactar al embajador ruso para verificar la autenticidad de la misiva.
Eso llevó a su segunda reunión con el ya famoso embajador Kislyak.
El 1 de diciembre, Kushner recibió a Kislyak en la Torre Trump de Nueva York y le expresó su "deseo de una nueva etapa en las relaciones", además de preguntarle por una posible persona de contacto entre el equipo de transición y Rusia.
"No sugerí crear un 'canal secreto de comunicación'" con Rusia, explicó Kushner, desmintiendo lo que había publicado en el diario The Washington Post en mayo pasado.
Según el yerno de Trump, el embajador ruso le ofreció hablar "con los generales" en Moscú para compartir información sobre la guerra en Siria y fue él quien propuso postergar este intercambio hasta después de la asunción. No obstante, sí aceptó la recomendación de reunirse con Serguei Gorkov, un hombre al que se lo describieron como "alguien con línea directa a (Vladimir) Putin".
Kushner dijo que nunca discutió con Gorkov sobre la posibilidad de levantar las sanciones estadounidenses contra Rusia, impuestas por el apoyo del Kremlin a los separatistas en Ucrania, ni sobre sus negocios privados.
El último "posible contacto" con Rusia, concluyó Kusher, fue una supuesta amenaza por email, que terminó desestimando.
El yerno de Trump dejó de lado otra reunión que fue revelada recientemente por la prensa, la del hijo mayor del presidente, Donald Jr, y la abogada rusa Natalia Veselnitskaya, una mujer identificada por varios periodistas como una intermediaria del Kremlin.
"Cuando llegué (...) la abogada rusa estaba hablando sobre un veto a las adopciones en Estados Unidos de niños rusos. No tenía ni idea de por qué se estaba hablando de ese tema y decidí rápidamente que estaba perdiendo el tiempo en esa reunión", explicó hoy Kushner.
Sin embargo, Donald Jr reconoció públicamente que había decidido reunirse con Veselnitskaya porque le había dicho que tenía información difamatoria sobre el rival electoral de su padre en las elecciones, la demócrata Clinton. Según el hombre que hoy dirige el emporio Trump, después de unos minutos concluyó que la abogada rusa no tenía información de valor.
Mientras su yerno declaraba ante la comisión del Senado, Trump volvía a atacar en su cuenta de Twitter a esa investigación y a la que dirige el FBI.
"¿Por qué las comisiones y los investigadores, y por supuesto nuestro acosado fiscal general, no están investigando los deshonestos crímenes de Hillary y sus relaciones con Rusia?", desafío el mandatario.
So why aren't the Committees and investigators, and of course our beleaguered A.G., looking into Crooked Hillarys crimes & Russia relations?
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 24 de julio de 2017
Trump apuntó contra su propio fiscal general, Jeff Sessions, -quien fue llamado esta jornada a declarar ante la comisión del Senado por la veterana legisladora opositora Dianne Feinstein- contra el liderazgo demócrata en el Congreso y contra los medios. Sin embargo, las denuncias contra su círculo íntimo no cesan.
El diario británico The Guardian desmintió a Kushner y publicó que este joven empresario compró parte de un edificio en Nueva York a partir de un acuerdo con el oligarca ruso Lev Leviev, cuyas empresas están siendo investigadas por la Justicia y por el Congreso de Estados Unidos, por el presunto lavado de dinero proveniente de actos ilícitos.



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