En el Golfo, realizó Bush su amenaza más dura a Irán
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George W. Bush conversa con el príncipe de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed al-Nahayan y con su ministra de Economía, Lubna al-Qassimi. Su estadía en ese emirato estuvo focalizada en la tensión con Irán.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Manuchehr Mottaki, reaccionó rechazando las acusaciones del presidente de Estados Unidos y dijo que éstas «demuestran el fracaso» de su gira por Medio Oriente.
En una entrevista concedida a la cadena de televisión Al-Jazeera, Mottaki confirmó también que su país cooperará con « transparencia» con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y responderá «hasta marzo próximo a todas las preguntas» sobre su programa nuclear.
Los países árabes de la zona (sunitas) ven con aprensión al persa Irán (chiita), país que nunca ocultó su deseo de exportar su revolución islamista, pero temen aun más una intervención militar que resulte en ataques de represalia contra las bases estadounidenses establecidas en sus territorios. Un enfrentamiento así paralizaría a las ricas economías petroleras de los países del Golfo Pérsico.
En los últimos días, Kuwait, Bahrein y Emiratos Arabes Unidos han recibido a Bush con agasajos oficiales, pero ninguno expresó apoyo explícito a su estrategia contra Irán.
Antes de llegar ayer a Abu Dhabi, Bush se reunió con el comandante de la Quinta Flota, el vicealmirante Kevin Cosgriff, en Manama, la capital de Bahrein, donde está su cuartel general.
El militar le dio los detalles del altercado el 6 de enero en el Golfo Pérsico, cuando barcos estadounidenses estuvieron a punto de disparar contra unas lanchas iraníes que, según el Pentágono, los hostigaban.
La Marina temía que quisieran realizar un ataque suicida, según apuntó la portavoz presidencial, Dana Perino.
En su discurso, el presidente también rescató el tema de la promoción de la democracia en países gobernados por monarquías autocráticas, incluidos los Emiratos Arabes Unidos (EAU), su actual anfitrión.
«Durante décadas, a los pueblos de esta región se les ha negado su deseo de libertad y justicia en nombre de la estabilidad», denunció Bush, quien dijo que la democracia es la única garantía de la paz.
Bush citó los avances de los Emiratos Arabes Unidos como un ejemplo para sus vecinos y mencionó que en esta confederación (la más tolerante del Golfo), las mujeres han llegado a ser ministras. Sin embargo, es un país donde los inmigrantes, que ascienden a dos terceras partes de la población, están sujetos a violaciones generalizadas de los derechos laborales básicos, según han denunciado organizaciones de derechos humanos.
Una muestra de cuán lejos los países del Golfo están del resto del mundo es que las mujeres sólo lograron el derecho al voto en 2005 en Kuwait. En Arabia Saudita les está prohibido trabajar e, incluso, conducir autos.




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